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martes, 26 de julio de 2011

LOS TURBIOS VÍNCULOS DE OSCAR AGUAD

El postulante a gobernador por la UCR tiene una férrea relación con José Luis Palazzo, actual empresario de bienes raíces y medios de comunicación de Córdoba. Ahijado de Luciano Benjamín Menéndez, durante la dictadura se desempeñó como gerente de Personal de EPEC y con Carlos Menem fue designado interventor de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CNT).

Aunque no esté explicito, la política posee siempre lazos subterráneos con personajes torvos, oscuros, de flexibles ideales, pero con fluida llegada al poder económico, mediático u eclesial. En el radicalismo, cuya fuerza en Córdoba tiene como candidato a gobernador a Oscar Aguad, uno de estos personajes es José Luis Palazzo. Un empresario de bienes raíces y medios de comunicación de Córdoba, ahijado de Luciano Benjamín Menéndez, quien durante la dictadura se desempeñó como gerente de Personal de EPEC, cargo desde donde, con mano de cirujano, llevó adelante la limpieza ideológica de la empresa que vio surgir a Agustín Tosco.

Palazzo, padre del empresario del rock homónimo José Palazzo, actualmente es socio en dos empresas agropecuarias del dirigente radical Rubén Américo Martí, jefe de los equipos técnicos de Oscar Aguad y ex intendente de la ciudad de Córdoba. Son las firmas Agropecuaria el Provenir SRL y Ecotambo SRL, donde además figuran como socios y gerente dos hijos del dirigente radical.

La relación de Palazzo, socio de Martí, con el establishment llega hasta los escalones más altos. Durante los ’90 fue interventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones con Carlos Menem. Luego se desempeñó como presidente de Video Cable Comunicaciones SA (VCC), una operadora de cable luego absorbida por el Grupo Clarín y que era propiedad de Samuel Liberman, controvertido empresario señalado de tener negocios relacionados con el lavado de dinero y de ser un operador en la sombras de Clarín. De allí, Palazzo saltó a los negocios inmobiliarios.

Palazzo & Martí. Los vínculos entre Martí y Palazzo son estrechos y profundos. Son socios en la firma Agropecuaria el Porvenir SRL, creada el 29 de mayo del 2005 por Palazzo, y que según su acta de constitución se dedica a “la industrialización, distribución, comercialización de productos agropecuarios (…) la explotación de establecimientos agropecuarios, propios o de terceros (…) la administración de bienes y explotaciones rurales de terceros (…) pool de siembras y cualquier otra modalidad de gestión comercial”.

También figuran como socios de Agropecuaria el Porvenir SRL Ana Lescano, cuñada de Palazzo; Diana Marques, funcionaria municipal, y Esteban Martí, hijo del ex intendente radical. Según documentación de la extinta ONCCA (Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario), esta empresa de Palazzo & Martí por los meses de junio y julio del 2009 recibió 16.280 pesos en concepto de subsidios por compensación en la producción de leche.

Ecotambo SRL es la otra empresa dedicada a la producción láctea, en la cual Martí y Palazzo son socios. Esta firma, que por su eficiencia y productividad fue motivo de una extensa nota en el diario La Nación, fue creada por Palazzo y Miguel Alegre, el 26 de junio de 2008. Con un capital social de 80 mil pesos, Ecotambo SRL tiene por objeto “la representación de otras sociedades, con vistas a la industrialización, distribución, comercialización de productos agropecuarios (…) la compra, venta, acopio, depósito, estibaje, importación, exportación, distribución de cereales, oleaginosas, granos, semillas (…) la explotación de tambos y establecimientos agropecuarios, propios o de terceros”.

Con la excepción de Alegre, el resto de los socios de Ecotambo SRL son casi los mismos que Agropecuaria el Porvenir SRL. Ellos son Miguel Alegre (50% de las acciones), Palazzo (25% de las acciones), Rubén Martí (15% de las acciones) y Diana Marques (10% de las acciones). Por su parte, en esta otra firma, que en noviembre del 2009 recibió 21 mil pesos de subsidios de la ONCAA, Rubén Alejandro Martí, otro hijo del ex intendente, se desempeña como gerente.

Cabe recalcar que los lazos entre Martí y Palazzo, ex presidente de la UCeDé de Córdoba capital, viene de larga data. En 1999, antes de que terminara su mandato como intendente, Martí había elegido a Palazzo como uno de los tres representantes oficiales de los Juegos Odesur 2002. Su designación causó molestias dentro de la UCR, porque interpretaron que se trataba de “gestos ampulosos” a favor del justicialismo, que por entonces llevaba como candidato a intendente y como favorito de todas las encuestas a Germán Kammerath, amigo y correligionario de Palazzo.

Palazzo & dictadura. En la Córdoba de los ’70, uno de los principales focos de rebelión emergía de la empresa provincial de energía eléctrica EPEC. Tosco, uno de los gremialistas más combativos y coherentes de los últimos tiempos, y uno los artífices del Cordobazo, había emergido de esta emblemática empresa. Por eso su control era esencial para las cúpulas militares, que en base al terror sistemático pretendían cortar de una vez y para siempre la “cabeza de la víbora de la subversión marxista” que por entonces anidaba en “La Docta”.

Con ese propósito, tras el golpe, luego de decretar la intervención de la empresa y el gremio, el “Cachorro” Menéndez, quien durante la democracia supo compartir actos oficiales con Aguad, ordenó aplicar una durísima política de terror sobre la revoltosa EPEC. Para ello designó como gerente de Personal a su ahijado José Palazzo, hoy socio de Martí. Palazzo, cumpliendo al pie de la letra con el mandato de su padrino, luego de abolir la actividad gremial, derogar el convenio colectivo de trabajo, se encargó de llenar de soplones cada oficina, cada pasillo, cada rincón de la empresa.

Las secuelas no tardaron en aparecer. Luego del golpe del ’76, con Tosco muerto en la clandestinidad, el gremio de Luz y Fuerza padeció el secuestro y asesinato de otros tres emblemáticos dirigentes: Tomás Di Toffino, Hernán Vives y José Brizuela. De esta manera, en base al miedo interno de su personal, Palazzo realizó la purga en EPEC, que permitió subliminar su perfil combativo, y prepararla para concretar mediante ellas escandalosos negociados como lo fue en 1979 la compra de la usina Bazán a Fiat.

Palazzo & Menem. Luego de su maquiavélica labor en EPEC, Palazzo reaparecería como funcionario de Carlos Menem. Fue 1992, fruto de la alianza entre el menemismo y Álvaro Alsogaray, cuando Palazzo, mediante el decreto presidencial 136/1992, fue designado interventor de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CNT), en momentos en que Kammerath se desempeñaba como secretario de Comunicaciones.

La intervención del actual socio de Martí, bajo la cual, entre otras cosas, se dispuso la reactualización de las tarifas telefónicas, fue en la práctica una destitución de todos los miembros del directorio de la CNT. Lo cual le permitió a Palazzo ejercer su cargo de una manera dictatorial. Fue justamente en este cargo donde Palazzo conoció a Samuel Liberman. Un excéntrico empresario, íntimo amigo de Carlos Menem, que por entonces con su empresa Video Cable Comunicaciones SA (VCC), se expandía velozmente en el mundo del cable en la ciudad de Buenos Aires. Además, entre otros negocios, Liberman era propietario de caballos de carrera, de varios jugadores del hoy descendido River Plate y de Floramérica SA, una de las mayores productoras y exportadoras de flores frescas de la Latinoamérica.

Como interventor de la CNT, Palazzo comenzó a promulgar una serie de resoluciones legales tendientes a expandir el incipiente negocio del cable en la Argentina, donde Liberman tenía fuertes intereses. Una de ellas fue la resolución 2544/92, mediante la cual aboliendo dos resoluciones anteriores, y alegando la necesidad de “desregular las actuaciones técnicas y administrativas, con vista a facilitar y simplificar las disposiciones sobre las tramitaciones”, Palazzo dispuso una flexibilización de las normas administrativas por las cuales se debían obtener las autorizaciones para instalar una antena satelital para recepción de señales televisivas.

Esta resolución fue una de las tantas que favorecieron a Liberman, quien con buena porción de los abonados de la ciudad de Buenos Aires, y con el apoyo de Palazzo, ya planeaba la expansión de VCC hacia Córdoba y Rosario. Al respecto, la licenciada y docente de la Universidad Nacional de Córdoba Paulina Emanuelli relata que “la combinación de la televisión por cable con la emisión vía satélite abrió el panorama a numerosas empresas. VCC, que surgió como un canal de cable, creó canales vía satélite para ser distribuidos en el interior del país: Premier (canal de cine), El Canal de la Mujer (femenino), Supercine (cine), Vídeo-Cablesport (deportes) y Cablín (infantil)”.

Esta entente entre Palazzo y Liberman se hizo explícita al año siguiente, en 1993, cuando Palazzo abandonó la CNT y pasó a ser apoderado y director de VCC en Córdoba. Su traspaso sin escalas fue oportunamente denunciado como un delito contra la administración pública, dado que ningún funcionario puede pasar de un día para el otro del ámbito público a una empresa que estaba vinculada directamente al sector administraba. A ello se le sumó las acusaciones del ex legislador provincial de la UCeDé Prudencio Bustos Argañaraz, quien acusó a su correligionario de utilizar su cargo en la CNT para favorecer los negocios de Liberman.

Palazzo & Clarín. Las denuncias en su contra no amilanaron al ahijado de Menéndez, quien luego del desembarco en la gerencia de VCC inició la compra de todas las pequeñas empresas de cables del interior de la provincia. Para ello, según lo reveló una fuente directa a Veintitrés, Palazzo “solía viajar por diferentes localidades, con una valija llena de dinero para ir comprando a bajo precio, bajo el efecto del ‘olor a dinero’ que ponían sobre la mesa, las distintas empresas prestadoras de cable. Tarea por la cual recibió interesantes comisiones”.

Los frutos económicos y financieros de sus operaciones aparecieron casi inmediatamente. Entre 1992 y 1994, VCC pasó de 126.000 a 600.000 abonados, cubriendo todo el eje de la ruta 9: Capital Federal, Rosario y Córdoba. De esa manera llegó a convertirse en una de los tres operadoras de cables más grandes del país, con una facturación anual de 2.700 millones de dólares.

Los servicios de Palazzo frente a CVV duraron hasta comienzos de 1997, cuando luego de una curiosa triangulación, Liberman vendió, por la friolera de 340 millones de dólares, CVV a Multicanal (Grupo Clarín) y Cablevisión, empresa que luego también fue absorbida por el multimedio de Héctor Magnetto.

Tras su venta, saltó a la luz que en realidad Liberman y Palazzo habían trabajado desde las sombras, y con impunidad mediática, para el Grupo Clarín. Adquiriendo a bajo precio las empresas operadoras de cable del interior, cuya cotización hubiese sido mucho más cara si aparecían como interesados, no las valijas con “olor a dinero” de Palazzo, sino los abogados de Clarín.

Esta hipótesis se vio confirmada ese mismo año, en junio de 1997, cuando inmediatamente después de vender VCC, Liberman compró el 50 por ciento del paquete accionario de Canal 12 de Córdoba (Telecor SA). Por esa adquisición, el ex dueño de VCC pagó siete millones de dólares. Y designó como miembro del directorio a Palazzo. Quien no bien arribó a Canal 12, rememorando sus años mozos en EPEC, inició una durísima purga expulsando del canal a decenas de históricos trabajadores. Principalmente a aquellos que tenían considerable antigüedad, afiliaciones gremiales, y personalidades difíciles de menear.

Tras esa limpieza laboral, aplicada en el medio de una aguda crisis económica, Canal 12 fue inmediatamente vendida al Grupo Clarín sin mayores detalles. Mientras que el hijo Palazzo, José Domingo Palazzo, aterrizó, con un nuevo programa de rock (Rockódromo), en el nuevo canal de Clarín.

Palazzo & Ecipsa. En 1998, tras incursionar en el mercado mediático, Palazzo retomó su actividad política. Para ello, como referente de la UCeDé, estableció una alianza con el peronismo de José Manuel de la Sota que implicó una participación en sus equipos técnicos, en el área de modernización del Estado junto a Alejandro Cima y Alfredo Keegan. También participó, como ex empresario de VCC, de una cena para juntar fondos para la campaña del “Gallego”, en la cual, en una noche se recolectaron ¡700 mil pesos-dólares!

Las incursiones de Palazzo en política no le impidieron incursionar en otros redituables negocios. Además de ingresar junto al ex intendente Martí en los negocios agropecuarios, Palazzo también se inmiscuyó en los grandes negocios inmobiliarios. Otra actividad cuyo financiamiento siempre está sospechado de hacerse con dineros de dudoso origen. Lo hizo como presidente de la desarrolladora Euromayor y su vinculada Ecipsa. Dos empresas de controvertida reputación, propiedad de Jaime Garbarsky.

Euromayor es una de empresas donde la ANSeS tiene acciones (6,6%) y durante todos estos años no cobró un solo centavo por ellas. Según sus balances, esta empresa, dueña de selectos emprendimientos inmobiliarios, tiene dividendos acumulados de la ANSeS por 20 millones de pesos. Ecipsa, por su parte, fue la empresa responsable del country trucho de “Valle Escondido”, símbolo de la estafa inmobiliaria en Córdoba. El mismo fue vendido a cientos de personas como un barrio cerrado, cuando claramente las ordenanzas municipales prohibían este tipo de urbanizaciones en el lugar. La estafa fue de tal magnitud que el año pasado el Concejo Deliberante de Córdoba, en un hecho sin precedentes, tuvo declarar a “Valle Escondido” como una “urbanización especial con acceso restringido y controlado”. Fue una manera elegante de burlar la ley para salvaguardar los negocios de Palazzo. Un sempiterno operador de los big business en córdoba, que ahora se esconde detrás de las bambalinas de la UCR.
Por Lázaro Llorens

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