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jueves, 14 de marzo de 2013
LAS ACUSACIONES CONTRA BERGOGLIO SERÍAN FALSAS
martes, 2 de marzo de 2010
Porqué es urgente el FDA ?
Porque su disponibilidad, más que su utilización, otorga al mercado mayor certidumbre sobre la voluntad y capacidad de pago de la República.
Porque desde su anuncio su antecesor FdB demostró ser un elemento de alto impacto positivo en la demanda de mercado de instrumentos de deuda pública, beneficiando los resultados previstos para el actual proceso de oferta de canje a quienes no ingresaron en 2005.
Porque la combinación de su implementación y el avance en el canje de deuda permitirá optimizar la estrategia de financiamiento de los montos aprobados por el Congreso Nacional mediante la Ley de Presupuesto 2010.
¿El Gobierno puede gastar de más con el Fondo de Desendeudamiento Argentino?
NO, el FDA es una “Fuente de Financiamiento” que colabora en la financiación de los compromisos de gastos aprobados por el Congreso de la Nación mediante el Presupuesto 2010.
Los gastos que el Gobierno debe realizar ya están aprobados en el Presupuesto.
¿El Gobierno puede gastar de más con el FDA?
Todos los gastos de funcionamiento, sociales, salud, educación, de inversión pública, etc… están garantizados con el superávit primario (es decir con la recaudación de impuestos del año).
Ahora bien el Presupuesto Nacional 2010 fue aprobado con una brecha de financiamiento del orden de los $ 55 mil millones, es decir la cifra necesaria para hacer frente a compromisos financieros (servicios de deuda, capital e intereses).
Además fue aprobada en el presupuesto la emisión de deuda por hasta $ 119.000 millones.
El FDA es una alternativa superadora de política financiera
El FDA viene a ayudar a cerrar esa brecha para permitir afrontar los compromisos de gastos que hoy ya están previstos en el Presupuesto.
En otras épocas se priorizó el pago de deuda mediante otras políticas, por ejemplo, congelar o bajar haberes a jubilados (13% la alianza), venta de empresas públicas, ajustes presupuestarios, etc…
Estamos tomando medidas de política económica anticipando cualquier coyuntura ante la volatilidad de los mercados internacionales, para no llegar jamás a situaciones extremas como sí les ocurrió a otros gobiernos por no gestionar.
¿Porqué el Gobierno no utiliza financiamiento en los mercados internacionales?
Como primera apreciación, la política de desendeudamiento que llevamos adelante desde el 2003 ha permitido un mejor funcionamiento de la economía Argentina y la posibilidad de tomar decisiones soberanas sin injerencia de actores interesados.
En este momento Argentina enfrenta una alta tasa de interés producto del default del 2001 (aprox. 12%), mientras que las reservas del BCRA rinden menos del 1% anual.
¿Porqué el Gobierno no busca financiamiento alternativo?
Una buena administración de los activos del Gobierno, en su conjunto, indica que sería financieramente lógico que el Tesoro Nacional tome financiamiento del BCRA (Reservas Excedentes) al costo que le pagan al BCRA, ahorrándose pagos relevantes de servicios.
El Gobierno volverá a los mercados financieros internacionales, luego de realizar el canje de deuda, a tasas razonables.
El Fondo es un instrumento necesario y urgente en ese camino.
¿Cómo impactó la judicialización del Fondo del Bicentenario en la economía?
Desde su anuncio el Fondo del Bicentenario demostró ser un elemento de alto impacto positivo en el mercado.
Desde que se impidió su utilización los precios de los títulos públicos cayeron aumentando la desconfianza en instrumentos de Argentina.
martes, 23 de febrero de 2010
Alí Babá, Marcó del Pont, los 40 ladrones y la liga de rematadores
Mucha gente ha dejado su infancia tan lejos que piensa que Alí Babá era el jefe de una banda de 40 ladrones. Pero la historia contaba que habían 40 ladrones, dueños de un tesoro formidable, a los que Alí babá pudo robar a mezcla de suerte y picardía.
Y ojalá Marcó del Pont pueda hacerle "la gran Alí Babá" a la liga de rematadores. Porque aunque parezca mentira, una parte del éxito de su gestión y del proyecto kirchnerista, depende de esto.
El BCRA tiene dos importantes incumbencias. Una es la de garantizar el servicio monetario. O sea que exista el dinero que permita cuantificar y dinamizar las transacciones, afín de posibilitar el funcionamiento ordinario de a economía y del sistema tributario. Tema del cual se derivan los temas actualmente en discusión respecto de reservas, encajes, base monetaria, reproducción bancaria del dinero. Y otras formas en las cuales esta institución genera uno de los pilares del funcionamiento económico.
Otro tema, no menos importante que las cuestiones estrictamente monetarias, es la supervisión de la gestión del sistema bancario desagregado. O sea de todos y cada uno de los bancos comerciales. Y este segundo aspecto es tan importante macroeconomicamente como el primero, pero no hace a que el dinero mantenga sus niveles de utilidad sino de que específicamente, cada banco, pueda devolver en tiempo y forma los depósitos que los particulares hayan hecho en sus cuentas.
Todo el país sabe que uno de los principales problemas del sistema bancario argentino es que le presta dinero con cierta facilidad a los que tienen bienes y no le prestan a quienes necesitan el dinero para comprarlo. Y es mucho más fácil obtener un crédito cuando uno tiene una casa que cuando necesita construirla. Y no qua hablar de lo que ocurre si lo que uno tiene son clientes y empleados y lo que necesita es dinero para comprar una máquina.
Y en general todos nos enojamos con los bancos, pero los bancos cumplen reglamentaciones muy estrictas del BCRA, que también los dirige en este tema. Y el ejemplo de los créditos para comprar autos o construir casas es excelente para explicar porque Marcó del Pont debería hacerle a la liga de rematadores lo que Alí Babá a los 40 ladrones.
Si uno quiere comprar un auto y paga entre el 15 y el 50% de su valor, en casi cualquier país desarrollado te dan un auto y listo. Y si tenés un terreno mínimamente valioso y querés construir una casa, ocurre lo mismo. En ambos casos siendo la parte pagada del vehículo o el terreno, las garantías suficientes para que el crédito tenga una garantía real. Ya que si no pagás el crédito el banco te ejecuta el auto o la casa, y siempre el valor de la garantía es mayor de lo que el deudor debe, por lo cual el que depositó su dinero lo cobrará, el banco pagará sus gastos y el que necesita el crédito lo tiene, por lo que automotrices y constructores trabajan con cierta normalidad. Y los déficits de viviendas y/o movilidad, pese a los problemas contemporáneos no son tan abusivos como acá.
Sin embargo, en la Argentina actual, los bancos no toman prácticamente el valor de las garantías como garantías sino que siempre te piden "ingresos regulares comprobables" por lo que el 50% de la población y un porcentaje mayor de empresas, simplemente no son sujetos del mismo. Y aunque uno se enoje con el City, Rio, Galicia, Provincia, Ciudad, Nación o Crediccop, ellos solo cumplen con normas estrictas del BCRA.
Ahora bien... ¿Por qué el BCRA no considera que cualquier tipo que puede pagar el 30% de un auto puede tener el resto de la guita necesaria para comprarlo a bajísimo interés y sin otro tipo de requerimientos (y por lo tanto que se produzca y se paguen todos los gastos, salarios e impuestos involucrados)?
¿O porqué no ocurre lo mismo con el que tiene un terreno y en lugar de poder construir una casa porque tiene los fines de semana libres y sabe apilar ladrillos debe tener "ingresos regulares en blanco por más de $3.000"?
Esto ocurre porque hay una cosa estrafalaria, llamada "Liga de rematadores" que se dedican a que los bienes que van a remate se vendan exageradamente bajo su precio, acaparando las compras de los mismos, en detrimento de quienes son sus beneficiarios reales. Cosa que se puede resolver con cierta sencillez armando un "Mercado Libre" pero público, que podríamos llamar "Mercado Nacional y Popular".
Hoy, menos de 10 salames parecidos a los 40 ladrones, imposibilitan una parte muy importante de la capacidad de producción y de financiamiento del conjunto de la nación argentina. Y aunque algunos de los martilleros, asociaciones o empresas que trabajan en ese mercado son probos y legítimos, esa no es la norma del esquema general de ese mercado.
Muchos hemos tenido experiencias más que gratificantes, transparentes y útiles, comprando materiales para el reciclaje de casas en remates de demolición. Y alguno que otro realmente pudo comprar el rezago de una gran empresa en una que otra transacción más o menos transparente. Pero no es la experiencia mayoritaria.
Ciérrate sésamo, debería decir Marcó del Pont uno de estos días. Dejar ese nefasto sistema enterrado para siempre. Y regalarnos a los argentinos una forma más o menos adecuada para que cualquiera que ponga la garantía básica para posibilitar la compra de cualquier bien enajenable o la construcción de una casa, simplemente puedan hacerlo. Y ni que hablar si eso les permite a los tipos con esa particular capacidad de hacer y mantener empresas productivas, equiparlas y hacerlas producir.
domingo, 24 de enero de 2010
“Hay que modificar la Carta del Central”
Por Miguel Jorquera
Carlos Heller hizo su debut como diputado y vicepresidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja en medio de la disputa por la remoción de Martín Redrado del Banco Central y por el uso de reservas para pagar la deuda. El banquero cooperativista que integra el bloque Nuevo Encuentro Popular y Solidario –que nuclea a un sector de centroizquierda cercano al Gobierno– afirma que “el tema de fondo es modificar la Carta Orgánica del Central” para que acompañe, como en Brasil, las políticas económicas del Gobierno. Coincide en que hay que investigar la legitimidad de la deuda contraída por la dictadura militar y los sucesivos gobiernos democráticos, pero que no se puede dejar de hacer frente a las obligaciones.
–¿Redrado se tiene que ir o no?
–Como cuestión de fondo hay que hacer compatibles las decisiones económicas del Gobierno con el Banco Central. El Central tiene que funcionar en concordancia con las políticas que fija el Gobierno y cuando se produce una aceptación de determinadas directivas, el funcionario de menor jerarquía tiene que dejar su lugar.
–¿Está de acuerdo con la postura de judicializar los temas económicos del Gobierno con los que no coincide?
–No. Si de un lado o del otro, cada vez que se tome una medida fundamental o se sancione una ley, los que no están conformes plantean la judicialización o cuestiones de amparo, podemos llegar a tener una trabazón que impida gobernar. La gobernabilidad tiene que ser desarrollada por los poderes políticos, que son el Ejecutivo y el Legislativo. La judicialización es un recurso totalmente extremo.
–¿Cómo se resuelve entonces esta situación?
–Supongamos que no estamos discutiendo las reservas sino una política de crecimiento económico, que requiere la expansión del crédito y una serie de iniciativas para generar empleo. Y que el Banco Central tiene como prioridad su lucha contra la inflación, así que quiere una política de enfriamiento de la economía, de retracción crediticia, de altas tasas de interés para que no haya crecimiento del consumo. También llegamos al mismo conflicto. Entonces lo importante, más que cuestionar que si el presidente del Banco Central debe continuar o no, es discutir esta autonomía del Central.
–¿Considera que habría que modificar la Carta Orgánica del Central?
–Es el tema de fondo. La Carta Orgánica que rigió desde el ’73 al ’93 decía (alcanza una carpeta y lee): “El objeto es regular el crédito y los medios de pago a fin de crear condiciones que permitan mantener un desarrollo ordenado y creciente con sentido social, un alto grado de ocupación y el poder adquisitivo de la moneda”. Y agregaba: “Las actuaciones del Banco Central se ajustarán a las directivas del gobierno nacional, por intermedio del Ministerio de Economía, que dicte en materia económica, monetaria, cambiaria y financiera”. Con la presidencia de (Carlos) Menem y (Domingo) Cavallo en Economía se sancionó la actual Carta Orgánica que consagró esa autonomía, que era uno de los reclamos del Consenso de Washington. Si queremos dejar atrás la etapa neoliberal, tenemos que desarmar también su arquitectura legal.
–Pero la oposición no parece dispuesta a cambiar esa Carta Orgánica.
–La oposición no puede ser vista como un conjunto. Hay sectores como Proyecto Sur, el Partido Socialista o el GEN de Margarita Stolbizer y tantos otros, no quiero ser limitativo, que tuvieron posturas similares y no creo que sean defensores del Consenso de Washington.
–¿Está de acuerdo en usar reservas para pagar deuda pública?
–Estoy de acuerdo en que en esta situación, Argentina –que ha acumulado reservas en un nivel sin precedentes y que sigue teniendo un horizonte de amplio superávit comercial– puede perfectamente usar parte de esas reservas para darle sustentabilidad al pago de las obligaciones que tenemos por delante. Eso tiene otro resultado beneficioso: libera recursos del Presupuesto que pueden ser utilizados para expandir el gasto social y dar satisfacción a quienes dicen que hay que atender la deuda interna y no la externa.
–¿Eso no modificaría todo el Presupuesto?
–Se trataría de un cambio presupuestario importante y entonces, una vez aprobado el uso de las reservas y liberados esos fondos, el Ejecutivo debería enviar al Parlamento una modificación del Presupuesto.
–¿Coincide con el sector de la oposición que pide que se forme una comisión investigadora para analizar la legitimidad de la deuda?
–Apoyamos la conformación de una comisión bicameral que analice la deuda, sus orígenes y sus responsables. Lo cual no debe impedir que la Argentina siga cumpliendo con sus obligaciones, porque lo que vence este año son los Boden 2012 y 2013, muchos de ellos en poder de ahorristas que los recibieron después de la crisis del sistema financiero o jubilados que los recibieron en compensación por juicios contra el Estado. Entonces, salir a decirles que se les van a suspender esos pagos para revisar la legitimidad y el origen, me parece que no sería un camino adecuado. Ahora, establecer sanciones a quienes tienen responsabilidad histórica y que llevaron al país a ese nivel de endeudamiento tendría el mismo valor que tiene el juicio y castigo a los genocidas, para que esas cosas no vuelvan a pasar.
–¿La investigación debería incluir sólo los años de la dictadura o también debe extenderse a los gobiernos democráticos?
–A todos: cómo se endeudó, cómo se manejó, quiénes se beneficiaron, si se pagaron comisiones excesivas. Hay muchísimas cosas en el camino que deberían ser investigadas, pero que no tendrían que ser un castigo para los tenedores de buena fe de un bono de deuda argentina.
–¿Se podría recuperar parte del dinero?
–No lo sé, en todo caso sería el resultado de la investigación. Esto ha sido un reclamo permanente y una asignatura pendiente. Todo el mundo habla del fallo del juez (Jorge) Ballestero y la denuncia de (Ricardo) Olmos, pero está referido a una porción de la deuda contraída por la dictadura, unos doce mil millones de dólares más otros ocho mil que Cavallo convirtió en deuda pública y que eran deudas de empresas privadas. Sería interesante que se volviera a publicar la lista de empresas beneficiadas.
–¿Recuerda alguna?
–No, pero por ahí tengo la lista. Hay muchas que siguen actuando y con los mismos personajes al frente.
http://www.pagina12.com.ar

