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martes, 2 de marzo de 2010

Porqué es urgente el FDA ?

¿Por qué es urgente constituir el FDA?

Porque su disponibilidad, más que su utilización, otorga al mercado mayor certidumbre sobre la voluntad y capacidad de pago de la República.

Porque desde su anuncio su antecesor FdB demostró ser un elemento de alto impacto positivo en la demanda de mercado de instrumentos de deuda pública, beneficiando los resultados previstos para el actual proceso de oferta de canje a quienes no ingresaron en 2005.

Porque la combinación de su implementación y el avance en el canje de deuda permitirá optimizar la estrategia de financiamiento de los montos aprobados por el Congreso Nacional mediante la Ley de Presupuesto 2010.

¿El Gobierno puede gastar de más con el Fondo de Desendeudamiento Argentino?

NO, el FDA es una “Fuente de Financiamiento” que colabora en la financiación de los compromisos de gastos aprobados por el Congreso de la Nación mediante el Presupuesto 2010.

Los gastos que el Gobierno debe realizar ya están aprobados en el Presupuesto.

¿El Gobierno puede gastar de más con el FDA?

Todos los gastos de funcionamiento, sociales, salud, educación, de inversión pública, etc… están garantizados con el superávit primario (es decir con la recaudación de impuestos del año).

Ahora bien el Presupuesto Nacional 2010 fue aprobado con una brecha de financiamiento del orden de los $ 55 mil millones, es decir la cifra necesaria para hacer frente a compromisos financieros (servicios de deuda, capital e intereses).

Además fue aprobada en el presupuesto la emisión de deuda por hasta $ 119.000 millones.

El FDA es una alternativa superadora de política financiera

El FDA viene a ayudar a cerrar esa brecha para permitir afrontar los compromisos de gastos que hoy ya están previstos en el Presupuesto.

En otras épocas se priorizó el pago de deuda mediante otras políticas, por ejemplo, congelar o bajar haberes a jubilados (13% la alianza), venta de empresas públicas, ajustes presupuestarios, etc…

Estamos tomando medidas de política económica anticipando cualquier coyuntura ante la volatilidad de los mercados internacionales, para no llegar jamás a situaciones extremas como sí les ocurrió a otros gobiernos por no gestionar.

¿Porqué el Gobierno no utiliza financiamiento en los mercados internacionales?

Como primera apreciación, la política de desendeudamiento que llevamos adelante desde el 2003 ha permitido un mejor funcionamiento de la economía Argentina y la posibilidad de tomar decisiones soberanas sin injerencia de actores interesados.

En este momento Argentina enfrenta una alta tasa de interés producto del default del 2001 (aprox. 12%), mientras que las reservas del BCRA rinden menos del 1% anual.

¿Porqué el Gobierno no busca financiamiento alternativo?

Una buena administración de los activos del Gobierno, en su conjunto, indica que sería financieramente lógico que el Tesoro Nacional tome financiamiento del BCRA (Reservas Excedentes) al costo que le pagan al BCRA, ahorrándose pagos relevantes de servicios.

El Gobierno volverá a los mercados financieros internacionales, luego de realizar el canje de deuda, a tasas razonables.

El Fondo es un instrumento necesario y urgente en ese camino.

¿Cómo impactó la judicialización del Fondo del Bicentenario en la economía?

Desde su anuncio el Fondo del Bicentenario demostró ser un elemento de alto impacto positivo en el mercado.

Desde que se impidió su utilización los precios de los títulos públicos cayeron aumentando la desconfianza en instrumentos de Argentina.

LA PRESIDENTA ES DIFICIL






POR ORLANDO BARONE

Es una Presidenta difícil. Sí. Todavía más que lo que la oposición presumía. Cuando se la presiente arrinconada por lo mastines ladradores, ella sin perder la elegancia Buitton los detiene. es como la encantadora de perros.

La inteligencia es difícil. Y puesta a desarrollar ideas en un discurso desafía al refutador a plantear argumentos de igual coeficiente. Y lo que natura da, la mollera no presta. le pasa al periodismo reinante: la honestidad que no se tiene nunca encuentra las noticias honestas.

¡Qué sensación de desigualdad argumental entra la Presidenta y los que aspiran a reemplazarla! Y no digo nada de Cobos, ya que estuvo impecable en ese papel de nadie que le sienta: de nadie en cuyo rostro se notó la búsqueda de nada para no delatar su impostura.

El recurso de la Presidenta de comparar la Argentina real de la virtual dejó al desnudo la realidad de la virtualidad negadora. Al país del cuento mediático en comparación con el del recuento de obras y de acciones.

Es tan demoledor el efecto que causa, exhibir aquella Argentina derrumbada de esta Argentina en construcción, que para no reconocerlo hay que vendarse los ojos, taparse los oídos, apelar a la mentira o sentir nostalgia de esas Fuerzas Armadas que se auto humillaron y que recién hoy van recuperando el orgullo.

O reconocerse confesándose a sí mismos que no importa cuánto haga el Gobierno: a la oposición opositora oponente no le gusta porque no le gusta. Responder al discurso, antes que nada con honra, exige la honra de los críticos. O un despojamiento, si ya no patriótico, al menos de entendimiento político. Y no el amasijo cualunquista. pero apenas saltaron de sus bancas a comentar el discurso reincidieron en tratar de disminuirlo.

No habló del INDEC. Mirá vos. Tampoco de cómo aumenta el bife de costilla. No. Pero sí habló de cosas de tamaño Estado: habló del mayor crecimiento económico en doscientos años de historia argentina.

Habló de superávits inéditos. De la creación de millones de puestos de trabajo, de nuevos millones de jubilados que estaban fuera del sistema, de millones de megavatios que impidieron el apagón que se auguraba deseándolo. Habló de la disminución de la mortalidad infantil. De la dignidad de la Argentina científica. ¿Sí? Pero no habló de los dos millones de dólares que compró el marido para el hotel. Ni de la valija de Antonini. Ni de la declaración jurada. Así no vale.

Cualquiera se luce hablando de que nunca como hoy hubo tanto presupuesto educativo, tanta distribución de planes para hijos y familias, tanta inserción internacional y tanta adhesión latinoamericana. Eso sí, no habló de represión: porque no hay. Ni habló de ajuste: porque al contrario, hay aumentos salariales y sostenimiento del empleo.

Habló de los hijos y nietos de desaparecidos. ¿Y qué? Ya se sabe. No hay que andar enrostrándolo como si no se supiera. Bueno, algunos sufren de amnesia y de amnistía.

¡Qué discurso a capella! No traten de imaginarse a candidatos como Reutemann, Macri, Duhalde, Menem, De narváez, empeñados en emularla. Será inútil. Únicamente si hacen mímica, y detrás de ellos ponen algún compact con la voz de Kovadloff o la de Aguinis.

Acaso la única capaz de juzgarla como oradora sea Elisa Carrió, si no le pesaran los rosarios. Y más el odio.

La Presidenta tampoco habló de la Iglesia opositora. Una omisión atea. Si quiere ser la presidenta de todos tendría que haber citado a Duhalde cuando dijo: “Queremos un país para los que quieren a Videla y para los que no lo quieren”. pero ella no puede con su naturaleza.

Es una Presidenta difícil. Pregúntenle a Magnetto. Y respecto al uso de las reservas para el Fondo del Bicentenario, viendo la reacción del escenario debió pensar en Maradona.

lunes, 1 de marzo de 2010

Enrique Oliva, el viejo guerrero del 45



Ya han pasado sesenta y cinco años. Los protagonistas del 17 de octubre de 1945 han comenzado a galopar en las praderas de Manitú o donde quiera que se vayan los guerreros de aquella jornada histórica. Hoy le tocó partir a Enrique Oliva, un gigante nacido a la historia argentina aquella tarde de sol.

Enrique Oliva fue peronista desde el día en que los trabajadores ocuparon la Plaza de Mayo y entregó su enorme inteligencia, su indoblegable voluntad y cada hora de su vida a la causa de la liberación argentina y la unidad de la Patria Grande.

Cuando la reacción oligárquica, la misma que hoy intenta maniatar y, de ser posible, voltear al gobierno de Cristina Kirchner, con la complicidad de sedicentes peronistas, Enrique Oliva no dudó. Siguió a Perón en la soledad de su exilio, en la debilidad del caudillo alejado de su pueblo, y no hubo dudas en su nacionalismo popular acerca de quién representaba la aspiración histórica del pueblo y los trabajadores argentinos. Desde Madrid y al lado del caudillo popular proscripto y en el ostracismo, Enrique Oliva fue un militante fiel y honrado de Perón, tal como lo eran los millones de argentinos tan proscriptos como el jefe expatriado.

Fue testigo y actor de los últimos sesenta y cinco años de política argentina, a la que le dedicó todo su luminoso cerebro y su patriotismo sin fisuras.

Cuando lo consideró necesario a los elevados fines de la causa nacional y popular, Enrique Oliva se convirtió en François Lepot, un periodista de Clarín, estacionado en París, desde donde iluminaba, con información fidedigna, a los argentinos sobre un mundo que se hacía ancho y lejano bajo la implacable censura de Videla y Martínez de Hoz. Su ejercicio de la profesión hizo evidente que es posible ser periodista y patriota, que no es necesario sacrificarse al becerro de oro que ofrecen los grandes monopolios mediáticos para comprar las conciencias. Si Enrique Oliva pudo hacerlo, todos podemos.

Patriota como era, su nacionalismo popular la razón profunda de lo que es el arcano de la política argentina: la sobrevivencia del peronismo- le permitió comprender las razones históricas de la gesta de Malvinas. Desde su lugar privilegiado escribió informaciones y análisis que sólo contribuyeron a consolidar la doctrina nacional sobre esta causa, la más trascendental de los argentinos.

Imbuido de un fuerte espíritu testimonial, convirtió su labor periodística en una obligación de cubrir, para y en nombre del conjunto de los argentinos, los escenarios centrales de cada momento: la invasión soviética a Afganistán, el Pakistán de Zia Ul Haq o la India de Indira Gandhi. Sus reportajes que deberían ser de estudio obligatorio en las escuelas de periodismo-, sus informes sobre los países en cuestión estaban atravesados por su patriotismo argentino y suramericano, para analizar con ojos propios la realidad lejana.

Ya en la Argentina dedicó sus últimos años a las causas fundamentales: la cuestión de Malvinas, la unidad latinoamericana, la reivindicación de la Batalla de la Vuelta de Obligado.

Fue siempre y por sobre todo un militante. Es decir tuvo, hasta el triste día de su partida, lúcido y rebelde, la energía y la voluntad de un joven veinteañero. Seguramente, ese era su pacto misterioso que le permitió irse prometiendo su artículo sobre el petróleo en Malvinas para mañana.

Afortunadamente, Enrique, las nuevas generaciones te conocieron y admiraron tu fervoroso espíritu argentino, esa especie de “punk” irreductible que, cuando muchos prefieren las pantuflas y el sofá, te permitía estar presente, bajo la lluvia, en un acto a don Juan Manuel, a los caídos en Malvinas o las asesinados el 16 de junio de 1955 por la Marina de Guerra.

Hoy te hemos acompañado hasta tu descanso final. Nos encontramos viejos y nuevos militantes y hablamos de proyectos y propuestas para seguir el combate. No te lloramos porque sabíamos que no era eso lo que querías de nosotros. Te recordamos llenos del humor y el respeto que se les debe a los grandes guerreros.

Enrique Oliva, hay una nueva generación que, con hidalguía y valor, se hará merecedora de tu memoria, la memoria de los jóvenes del 17 de octubre de 1945.

1º de Marzo de 2010.

Octavio Getino habla sobre la Ley de medios

SOY LA MIERDA OFICIALISTA

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