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lunes, 26 de abril de 2010

Un nuevo movimiento sobre el cambio climático



















Por Naomi Klein
Cochabamba, Bolivia.
Eran las 11 de la mañana y Evo Morales había transformado el estadio de futbol en un gigantesco salón de clases, y había reunido una variedad de objetos de utilería: platos de cartón, vasos de plástico, impermeables desechables, jícaras hechas a mano, platos de madera y coloridos ponchos. Todos jugaron un papel para demostrar un punto principal: para luchar contra el cambio climático "necesitamos recuperar los valores de los indígenas". Sin embargo, los países ricos tienen poco interés en aprender estas lecciones y, al contrario, promueven un plan que, en el mejor de los casos, incrementaría la temperatura global promedio en dos centígrados. "Eso implicaría que se derritieran los glaciares de los Andes y los Himalaya", le dijo Morales a las miles de personas reunidas en el estadio, como parte de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Lo que no necesitaba decir es que no importa cuán sustentablemente elija vivir el pueblo boliviano, pues no tiene el poder para salvar sus glaciares. La cumbre climática en Bolivia ha tenido sus momentos de alegría, levedad y absurdos. Sin embargo, en el fondo, se siente la emoción que provocó este encuentro: rabia contra la impotencia. No hay por qué sorprenderse. Bolivia está en medio de una dramática transformación política, una que nacionalizó las industrias clave y elevó como nunca antes las voces de los indígenas. Pero en lo que se refiere a su crisis existencial más apremiante –el hecho de que sus glaciares se derriten a un ritmo alarmante, lo cual amenaza el suministro de agua en dos de las principales ciudades–, los bolivianos no pueden cambiar su destino por sí solos. Eso se debe a que las acciones que provocan el derretimiento no se realizan en Bolivia, sino en las autopistas y las zonas industriales de los países fuertemente industrializados. En Copenhague, los dirigentes de las naciones en peligro, como Bolivia y Tuvalu, argumentaron apasionadamente en favor del tipo de reducciones a las emisiones de gases que podrían evitar una catástrofe. Amablemente les dijeron que la voluntad política en el Norte simplemente no existía. Y más: Estados Unidos dejó claro que no necesitaba que países pequeños como Bolivia fueran parte de una solución climática. Negociaría un acuerdo con otros emisores pesados a puerta cerrada y el resto del mundo sería informado de los resultados e invitado a firmar, lo cual es precisamente lo que ocurrió con el Acuerdo de Copenhague. Cuando Bolivia y Ecuador rehusaron aprobarlo en automático, el gobierno estadunidense recortó su ayuda climática en 3 millones y 2.5 millones de dólares, respectivamente. "No es un proceso de a gratis", explicó Jonathan Pershing, negociador climático estadunidense. (Aquí está la respuesta para cualquiera que se pregunte por qué los activistas del Sur rechazan la idea del "apoyo climático" y, en cambio, demandan el pago de "deudas climáticas".) El mensaje de Pershing era escalofriante: si eres pobre, no tienes derecho a priorizar tu propio supervivencia. Cuando Morales invitó a "los movimientos sociales y los defensores de la madre tierra, científicos, académicos, abogados y gobiernos", a venir a Cochabamba a un nuevo tipo de cumbre climática, fue una revuelta contra esta sensación de impotencia, fue un intento por construir una base de poder en torno al derecho a sobrevivir. El gobierno boliviano arrancó las discusiones proponiendo cuatro grandes ideas: que se debería otorgar derechos a la naturaleza, que protejan de la aniquilación a los ecosistemas (una "declaración universal de los derechos de la madre tierra"); que aquellos que violen esos derechos y otros acuerdos ambientales internacionales deberían enfrentar consecuencias legales (un "tribunal de justicia climática"); que los países pobres deberían recibir varios tipos de compensación por una crisis que ellos enfrentan pero tuvieron poco que ver en crear ("deuda climática"), y que debería haber un mecanismo para que la gente en el mundo exprese sus puntos de vista sobre estos temas (un "referéndum mundial de los pueblos sobre cambio climático"). La siguiente etapa fue invitar a la sociedad civil global a ir discutiendo los detalles. Se instalaron 17 grupos de trabajo y después de semanas de discusión en línea se reunieron durante una semana en Cochabamba, con el fin de presentar sus recomendaciones finales al término de la cumbre. El proceso es fascinante pero lejos de ser perfecto (por ejemplo, como señaló Jim Shultz de Democracy Center, al parecer, el grupo de trabajo sobre el referendo invirtió más tiempo discutiendo si añadir una pregunta sobre abolir el capitalismo que discutiendo cómo se le hace para llevar a cabo una consulta global). Sin embargo, el entusiasta compromiso de Bolivia con la democracia participativa podría ser la contribución más importante de la cumbre. Esto porque luego de la debacle de Copenhague un tema de discusión tremendamente peligroso se volvió viral: la verdadera culpable del fracaso era la democracia en sí. El proceso de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que da votos con el mismo peso a 192 países, simplemente era demasiado difícil de manejar. Era mejor encontrar soluciones en grupos pequeños. Hasta las voces ambientales de confianza, como James Lovelock, cayeron en la trampa: "Tengo la sensación de que el cambio climático puede ser un tema tan severo como la guerra", le dijo a The Guardian recientemente. "Quizá sea necesario poner a la democracia en pausa durante un tiempo". Pero en realidad son estos pequeños grupos, como el club privado que forzó el Acuerdo de Copenhague, los que han ocasionado que perdamos terreno y debilitado los acuerdos existentes, que de por sí son inadecuados. En cambio, la política de cambio climático llevada a Copenhague por Bolivia fue redactada por los movimientos sociales mediante un proceso participativo y el resultado final fue, hasta el momento, la visión más transformadora y radical. Con la cumbre de Cochabamba, Bolivia intenta globalizar lo que logró a escala nacional e invitar al mundo a participar en redactar una agenda climática conjunta, antes del próximo encuentro sobre cambio climático de la ONU, en Cancún. En palabras del embajador de Bolivia ante Naciones Unidas, Pablo Solón, "la única cosa que puede salvar a la humanidad de una tragedia es el ejercicio de la democracia global". Si está en lo correcto, el proceso boliviano podría no sólo salvar a nuestro planeta que está calentándose, sino también a nuestras democracias en vías del fracaso. No está mal el trato.

El texto fue publicado en The Nation.

miércoles, 21 de abril de 2010

SOLANAS Y LA “OPERACIÓN MUEBLE” * DEBIERON DETENER AL ESCRITORIO*




Por Horacio Çaró.

Con los mismos argumentos con que el derechista jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri se defendió en los inicios de la investigación por espionaje telefónico, el egocéntrico aspirante a Perón del siglo XXI Fernando Pino Solanas acometió ante decenas de micrófonos para endilgarle al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner haber armado una operación para colocarle un escritorio encima a un asesor de su compañero de bloque Claudio Lozano. El colaborador fue detenido mientras abrazaba, en cuclillas, en una oficina del Ministerio de Economía de la Nación, un portafolio que contenía una lupa y dos linternas. No es el guión de uno de los famosos y ahumados largometrajes de Pino. Es su posición como parlamentario frente a un episodio que explica mejor que una viñeta humorística de diario los alcances de algunas utopías de centroizquierda en la coyuntura política argentina.

¿Qué hacía ese escritorio encima de Roberto Larrosa?, puede pasar a ser uno de los enigmas a resolver por parte del juez federal Claudio Bonadío, a cargo del expediente abierto a causa de la intromisión del asesor de Lozano y de un ignoto senador por Tierra del Fuego, José Martínez.

Es curioso que Solanas se siga preguntando, como un niño de jardín de infantes, por qué los simpatizantes kirchneristas que pululan por Internet aseguran que él y su fuerza son funcionales a la derecha. Un puñado de ejemplos debería persuadirlo para que comprenda tanta inquina.

A Pino no le alcanzó con haber permitido con su voto que la comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados caiga en manos de Ricardo Buryaile, quien antes de ser electo, desde su rol de vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), había propuesto “cerrar el Parlamento” si éste no se acogía a las demandas de los ruralistas como él.

No le alcanzó con permitir al Grupo A que piratee las comisiones de Diputados y Senadores alterando la proporcionalidad de sus integrantes y de las presidencias de las mismas, generando que fuerzas que estuvieron hasta 10 puntos por debajo del kirchnerismo se queden con mayorías y titularidades en esos organismos parlamentarios.

No le bastó haber cuestionado no el canje de deuda –podría pensarse que allí asomó una leve arista progre–, sino la Asignación Universal por Hijo, con argumentos que no difieren mucho de los usados por la derecha que tanto lo incomoda como compañera de ruta, por ejemplo que alienta el clientelismo.

Todas esas funcionalidades que Proyecto Sur le lleva a la derecha en bandeja de plata precisaban este dislate de la “Operación Mueble”, por la que el jefe de Gabinete Aníbal Fernández habrá ordenado esperar a que algún asesor de Lozano aparezca en alguna oficina del Ministerio de Economía y de inmediato se le coloque encima un escritorio, lo cual daría la indisimulable sensación de que se trata de un espía.

“Esto es parte de las metodologías del escrache, de la difamación calumniosa y las campañas en los blogs con cataratas de mentiras sobre los opositores”, bramó Solanas, apuntando a los mostachos de Aníbal Fernández. No se le escuchó una palabra en torno de conocer lo que opina la Justicia, o lo que fallará el magistrado actuante, o lo que declarará Larrosa, quien ya debe haber librado al portafolio de su abrazo pertinaz.

Claudio Lozano tardó casi 96 horas en llamar a conferencia de prensa para decir que Larrosa era conocido por todos en el Ministerio de Economía, algo que los jefes de la KGB decían cada vez que engayolaban a uno de sus agentes en alguna repartición norteamericana, y viceversa. Primero había intentado desligarse del asesor "ad honórem", ahora lo defiende como si fuera su abogado.

Tras esos cuatro días, ninguna de las fuerzas que acompañan a Proyecto Sur se sentó al lado de Solanas, Lozano, Verónica Benas, Victoria Donda o Miguel Bonasso, entre otros, para bancar la teoría de la “Operación Mueble”. Ni la Coalición Cívica, ni el radicalismo, ni el PRO, ni el peronismo disidente acudieron a sostener la teoría de Solanas-Lozano.

En dicha conferencia de prensa se habló más del presunto negociado que existiría en el canje de deuda que de lo que hacía Larrosa en una oficina vacía. Lozano sólo argumentó que la lupa era para ver de cerca.

El senador Martínez no comparte, hasta ahora, la denuncia contra Larrosa, pese a que el que lo contrató como asesor es él. “Esto prueba que el Gobierno se equivocó con Larrosa”, intentó argüir Lozano, sin convencer ni a Solanas, habida cuenta del gesto del ex cineasta.

Cuando el propio nombre de Ciro James causaba la jocosidad de algunos distraídos televidentes, que no se percataban de que ese señor realizaba escuchas telefónicas ilegales desde el ámbito del Estado porteño en sus variantes educativa y de seguridad, Macri dijo que el espía al que su administración le pagaba el sueldo se trataba de un “infiltrado” que el gobierno nacional había plantado en las narices de todos los probos funcionarios PRO. Luego prefirió olvidarse de ese argumento, acaso tomando nota de los consejos del consultor Jaime Durán Barba, su asesor de imagen.

A Solanas le falta decir, como bromeaba una de las mentes brillantes del blog Catanpeist, que Larrosa, el asesor de Lozano detenido en estado de visible agachamiento, “llevaba la lupa para matar hormiguitas, y las linternas tenían pilas de bajo consumo”. A Solanas le falta modestia. A Solanas le falta pronunciarse por el caso de los hijos de la señora Ernestina Herrera de Noble. A Solanas le falta el humo de sus filmes, y eso parece que lo pone de mal humor.

lunes, 12 de abril de 2010

"Los oligopolios remarcan"




11.04.2010 |

-¿Cómo se origina la inflación en la Argentina?

-En este momento creo que el origen son una serie de imperfecciones en el mercado que permiten a ciertos sectores que están en posición monopólica u oligopólica sobremarcar precios sin que existan elementos que lo justifiquen. En un contexto donde el tipo de cambio ha permanecido inmóvil durante todo el año; donde todavía no se han reunido las comisiones paritarias en la mayoría de los sectores; ¿qué está pasando con los costos cuando las empresas tienen una elevada capacidad ociosa? Me parece que lo que pasa es que tanto en la comercialización como en la producción de la industria de alimentos y bebidas, como en los insumos, hay imperfecciones del mercado que permiten elevar precios en forma injustificada.

-¿Se trata de cubrirse a futuro?

-O aprovechar la situación oligopólica para tomar una renta que viene generada precisamente por esa condición. Ahora, por otro lado hay otro dato a tener en cuenta. De qué aumentos de precios estamos hablando dependerán las cadenas de comercialización que consideremos. Las clases media y alta, que tienen una situación de ingresos bastante acomodada, convalidan aumentos de precios de servicios y de bienes finales como los automóviles o electrodomésticos, que no tiene nada que ver con la canasta de los sectores de ingresos medios y bajos. En este momento lo que más está creciendo es alimentos e indumentaria, o sea que estos brotes inflacionarios que tenemos afectan más a los pobres que a los ricos.

-¿Cómo se sale de este proceso?

-Ahí hay un problema, las posiciones oligopólicas, el hecho de que los precios internacionales empujan para arriba, todo eso ocurre y tardará tiempo en corregirse. Pero el gobierno tendría que avanzar es en la creación de mercados de comercialización más accesibles a los sectores de bajos ingresos. Por ejemplo el abastecimiento por medio de una buena red de ferias francas garantizaría acceder a precios más bajos que en un supermercado, que es una de las formas de oligopolio más fuertes que tenemos.

-El gobierno ya hizo esto con la venta de merluza antes de Semana Santa. ¿Cree que tiene algún otro plan antiinflacionario?

-Esa es una experiencia que hay que multiplicar. Porqué no pensar algún tipo de vínculo con los sectores sindicales y comercializar productos a precios similares a los del Mercado Central, que son la mitad que en los supermercados. Primero: no es un problema uniforme.

No se puede hablar de inflación porque sube el precio de la carne solamente, porque la carne implica el 10% de los precios; tampoco se puede hablar de inflación cuando suben productos estacionales, porque no son comprados, y además porque no es igual la canasta de consumo de una persona humilde que de una de ingresos medios y altos. Segundo: dado que para poder corregir esto se precisa tiempo para que vengan inversiones, sugiero pensar mecanismos de emergencia que acerquen a la gente los productos a bajo precio, y ese mecanismo tiene que estar a cargo de los municipios, los sindicatos, las ONG.

-¿Considera positiva la intención de la CGT de pedirle explicaciones a los empresarios?

-Por un lado pedir explicaciones, pero también se puede explicar cualquier cosa. Lo que tienen que hacer es pasar a los hechos. Generar mecanismos para los sectores de ingresos bajos, para los desocupados.

Es un elemento básico que posiblemente no se refleje en el índice, pero en el bolsillo de la gente sí. Lo que importa en la inflación es el impacto sobre el poder adquisitivo, porque eso es lo que estamos defendiendo. Tenemos un tipo de cambio bastante estable que permite proteger la producción y exportar. No está habiendo presión inflacionaria por el lado del tipo de cambio ni por el programa monetario, ni por el gasto público. La presión viene por dos cosas: porque hay sectores que tienen una gran capacidad de compra y pueden convalidar precios altos, y porque hay sectores que están en condiciones monopólicas. En el medio quedan los sectores de ingresos fijos, los jubilados, los trabajadores que menos ganan.

-¿La negociación salarial y la asignación Universal por Hijo pueden tener un impacto negativo en la inflación?

-Lo que ocurre es que la asignación por hijo fue reactivadora de la economía, y lo que tenemos que preservar es que eso no se lo coma la inflación. Y que a los aumentos salariales no les ocurra lo mismo.

Para eso tenemos que garantizar el acceso a la canasta básica de la población trabajadora. Los otros verán cómo se manejan, tendrán menos ahorro, pero lo que nos interesa son los millones de personas ubicadas apenas por encima de la línea de pobreza.

HECTOR VALLE, ECONOMISTA

domingo, 11 de abril de 2010

Tierra y bosques en muchas manos, alimento sano para todos


La semana del 25 al 30 de abril integrantes del Movimiento Campesino de Córdoba, Movimiento Nacional Campesino Indígena caminarán a la ciudad de Córdoba, invitando a toda la población a solidarizarse, compartir feria de productos y eventos culturales en cada población y brindar apoyo a los caminantes.






Campesinos organizados caminarán desde Serrezuela a Cruz del Eje. Pasarán por los pueblos del valle de Punilla hasta Carlos Paz. Desde las Altas Cumbres a Villa Dolores y de pasando por Dean Funes y Jesús María. El 30 acampe en el centro de la memoria La Perla y el 1° de mayo arribarán a Córdoba.
"Caminamos por la vida porque el modelo agroexportador sojero y ganadero y minero, es de muerte. Contaminación del agua y el aire, exterminio de los árboles que protegen el suelo y el agua, expulsión de las familias campesinas y finalmente de producción de commodities ‐ forrajes y no de alimentos sanos. No hay registros de la cantidad de enfermedades incurables que existen desde la implementación de esta forma de producción ni de lo invertido como forma paliativa e insuficiente en salud. Caminamos por reforestar el campo popular, porque es algo que afecte solo a las comunidades rurales, TODOS ESTAMOS INVOLUCRADOS. No hay casi góndolas de supermercado que vendan comida sin agroquímicos, es muy difícil encontrar productos del comercio justo, no existen políticas universales ni marco legal que promueva el desarrollo del campo con campesinos, con familias que lo protejan y dignifiquen la mesa de todos los días. Con niños y jóvenes que puedan soñar su futuro en el medio rural. “Cambió la realidad de nuestra provincia. No es más la Córdoba que conocimos… Nosotros seguimos de a pie, caminando, haciendo camino. Hacia nuestro Primer Congreso Nacional Campesino en Setiembre y luego hacia el Latinoamericano de la Via Campesina” Ya los recursos naturales no son más ilimitados, son bienes naturales y protegerlos es tarea de todos porque nos afecta a todos. ∙ Haber permitido la tala de los bosques hasta el 95 % y que un sector de las patronales rurales (en especial Cartez) aún puje por seguir avanzando en nombre de la productividad y la propiedad privada, es un ejemplo que recordamos cuando la sequía nos afecta. La Comisión de Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo fue un ejemplo de participación y construcción territorial de propuesta, que fue demorada, ninguneada y manipulada. EL BOSQUE ES NUESTRA CASA, NUESTRO AIRE. ∙ Permitir el avance de la frontera agropecuaria, que provoca el desarraigo de miles de familias por medios poco transparentes, no solo despobló el campo de guardianes del bosque y de los incendios, sino llenó los barrios marginales de pueblos y ciudades de indignidad y planes sociales de contención sin proyección ni futuro. Desde el MCC‐MNCI se ha resistido a miles de atropellos con cientos de imputados, pero con más de 20 juicios ganados a favor de la dignidad de la resistencia campesina. NI UN METRO MAS… LA TIERRA ES NUESTRA. ∙ El avance de las mineras a cielo abierto solo traen contaminación, despojos y pérdida de paisajes que son más valiosos que todos los adornos conocidos que ellos producen. NO A LAS MINERAS. ∙ Tenemos el derecho a comer lo que producimos, y a producir lo que comemos. Nuestra cultura no es la del Fast food, pero el bolson no trae garbanzos, ni tenemos los medios para producir los alimentos que el pueblo necesita de acuerdo a sus costumbres y a sus gustos, en un país con cosecha record, no se puede permitir un niño con hambre. LUCHAMOS POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA ∙ Para ello, es necesario que el que quiera, pueda vivir, trabajar y producir en la tierra. Indudablemente si solo interviene el mercado, la tierra seguirá concentrandose en pocas empresas agrícolas, es necesaria la intervención del Estado para lograr la REFORMA AGRARIA. Para los que aporten solidaridad: La columna del noroeste partirá de Serrezuela a la mañana pasando por Soto y llegando a Cruz del Eje el domingo 25 de Abril, recorriendo los pueblos del valle de Punilla hasta Carlos Paz. La columna que cruzará las Altas Cumbres desde traslasierra hará hincapié en Villa Dolores. La Ruta 9 será recorrida por la columna Norte, pasando por Dean Funes y Jesús María. La noche del 29 acamparemos en el predio de La Perla, para llegar el 30 a la ciudad de Córdoba. El 1 de mayo día del trabajador compartiremos el merecido locro con las organizaciones urbanas. ∙ Para las organizaciones locales; gracias por albergarnos, acompañarnos un tramo, organizar juntos una movida cultural y social, facilitarnos el intercambio de productos campesinos, y compartir la olla popular. ∙ Para la población; gracias por brindarnos su apoyo, caminar juntos, comprar nuestra producción campesina artesanal y digna, participar y compartir ∙ Para las instituciones locales: gracias por permitirnos difundir nuestro mensaje en el marco de sus actividades. A las escuelas primarias y secundarias, la gran responsabilidad de crear conciencia en nuestros compañeros niños y adolescentes. ∙ Para lo prensa: bienvenidos a difundir nuestra realidad de a pie

Fuente: Prensa Movimiento Campesino de Córdoba

viernes, 2 de abril de 2010

La procesión de los sikuris


AXEL NIELSEN, ANTROPOLOGO, DA SU VISION SOBRE UNA FIESTA CARGADA DE SINCRETISMO

Cada Lunes Santo parte desde Tilcara una peregrinación que se interna tres días en la montaña. Son 60 bandas de sikuris con dos mil músicos y seis mil peregrinos que suben 23 kilómetros hasta el santuario del Abra de Punta Corral, a 3890 metros de altura. El antropólogo Axel Nielsen participó de la celebración y lanza algunas hipótesis sobre qué hay detrás de ella, qué significa ser aborigen hoy, cuál es el papel actual de la Iglesia.

Por Julián Varsavsky

–En la procesión de Punta Corral observé kollas “rubios” con flequillo emo y anteojos a lo CQC, sikus fabricados con caños de PVC, zapatillas Nike y ushutas modelo inca, ponchos de todo tipo y camperas Patagonia, bufandas palestinas y aguayos con la guagüita colgando en la espalda, chulos peruanos...

–Sí, a mucha gente la causa un poco de gracia tanta mezcla, pero es ingenuo pensar una cultura viva como algo estático, como si fuese una esencia que se desnaturaliza cuando se mezcla con otra cosa. La cultura nunca funciona así; es una trama de relaciones permanentemente cambiantes que permite a sus integrantes inventar y tomar los elementos que están a mano, combinarlos y reinterpretarlos de diferentes formas. Los únicos que vemos una contradicción en esto somos nosotros, pero la gente de la Quebrada de Humahuaca se siente cómoda y lo ve como algo natural. Yo creo que una cultura jamás es algo idéntico a sí mismo en dos momentos diferentes.

–¿Cuál es el origen de esta celebración?

–El origen de la procesión de Punta Corral se remonta a 1835, cuando un pastor, Pablo Méndez –luego de que se le apareciera una virgen– encontró en la montaña una piedrita que parecía una virgen. Al bajar a Tilcara se la entregó al párroco, quien certificó que era una virgen y se quedó con ella. Pero a los pocos días ésta desapareció para reaparecer en su lugar de origen. Y fue el mismo pastor quien la habría reencontrado, por lo que se interpretó que la virgen expresaba su deseo de permanecer en los cerros. Para celebrar el milagro se construyó un santuario de altura. En Tilcara existen documentos certificando la existencia de la peregrinación ya en 1920.

–La procesión es liderada por la Iglesia como institución, pero algunas personas ven algo más que una mera celebración católica en Punta Corral, una muestra del sincretismo con la religiosidad aborigen. ¿Será realmente así o eso es ver las cosas como uno preferiría que fuesen y sin embargo no lo son?

–Si uno indaga un poco detrás de las vírgenes que se veneran a lo largo de los Andes, descubrirá que detrás de muchas de esas vírgenes hay una piedra. Hay incluso lugares en Bolivia donde el culto es directamente a la piedra, no a la imagen de una virgen; se trata de grandes piedras vestidas con mantos a las que se les dibuja un rostro para asemejarlas a una virgen. Es claramente una deidad aborigen asimilada a una deidad católica, un proceso que seguramente comenzó en un momento lejano en que, si una comunidad no reconvertía sus creencias –o al menos su simbología– hubiera sido sometida a sanciones. De hecho la piedra que dio origen a Punta Corral está ahora –supuestamente– adentro de la imagen de la virgen que se lleva en una de las dos procesiones, la de la vecina localidad de Tumbaya. Por eso muchos cultos a la virgen son en verdad cultos a las piedras, que en las religiones originarias tenían una importancia enorme. Esas piedras se conocían como huacas y eran espíritus con poderes muy concretos en la vida de las personas.

–Arriba, en el santuario de Punta Corral, asistí a una misa algo extraña, con dos mil músicos tocando –o saliéndose de la vaina por tocar–, mientras el cura les pedía que hicieran silencio. ¿Cómo interpreta usted esta misa?

–Uno ve en esa misa arriba de la montaña una explosión festiva que no es propia o característica de la Iglesia Católica. El formato del rito católico es restrictivo, no da mucho lugar para expresar libremente las emociones. Todo es más contenido, mientras que lo que se ve ahí arriba es una celebración muy festiva. Y después de esa misa llegan las cuarteadas, un baile que se realiza en otras ceremonias del calendario católico, como los días de los santos patronos, pero que tiene que ver con otro tipo de religiosidad. En la cuarteada, parejas de bailarines ofrecen a la virgen mitades de corderos previamente sacrificados, que descuartizan al culminar el baile, llevándose cada danzante un “cuarto” de cordero. Algo así como un sacrificio de raíz andina que la Iglesia Católica tolera.

–En la procesión están un poco a la vista elementos sincréticos –o híbridos, como prefieren referirse ahora los antropólogos al hablar de estos cruces– que son parte de dos cosmovisiones religiosas: la aborigen y la católica. ¿Cuál predomina?

–Es difícil definir dentro de un fenómeno sincrético cuál de las dos vertientes que lo componen –la católica y la aborigen en este caso– es la predominante. Cuando las bandas son bendecidas en la iglesia de Tilcara antes de partir al cerro, allí predominan los elementos formales del catolicismo. Sin embargo, cuando están arriba en el santuario, la peregrinación se convierte más bien en una fiesta que tiene poco que ver con la liturgia católica y predomina más lo aborigen. En la tradición judeocristiana, la liturgia tiende a ser algo rígido y solemne, a veces hasta oscuro y culposo; en cambio lo que ocurre arriba del cerro es una verdadera fiesta que implica pasarla bien, reírse, emborracharse, bailar. Y la ritualidad de los pueblos originarios siempre estuvo ligada a la celebración de la vida que brota de la tierra como las cosechas. Aquellas celebraciones eran grandes banquetes donde se distribuían los alimentos, las hojas de coca, la chicha y se honraba a las deidades. El santuario de Punta Corral es entonces algo periférico dentro de lo que es la disciplina católica; la gente está allá arriba dispuesta a liberar emociones, además cuartean corderos, encienden fuegos frente al santuario; en definitiva es un formato muy distinto al de la institucionalidad católica. Es un espacio que está un poco fuera del control de la institución, en especial a la noche cuando no hay misa. Luego, cuando las bandas y peregrinos que retornan del santuario ingresan al pueblo y en una escena muy curiosa les entregan la virgen a unos hombres disfrazados de soldados romanos y el cura comienza a predicar con un megáfono, queda muy claro que ése es el momento y el espacio en que los sikuris le devuelven la virgen a la institución católica y ésta retoma el control de algo que allá arriba estaba un poco funcionando según otra lógica.

–¿El hecho de que la procesión se haga hacia las alturas no tiene un componente aborigen? ¿No sigue una tradición milenaria anterior incluso a los incas, que por cierto nunca fue parte de la liturgia católica?

–El hecho de que la Iglesia de Punta Corral esté en un cerro es algo ligado sin dudas a las culturas originarias, que construyeron muchos santuarios en las alturas a lo largo de la Cordillera de los Andes antes de la llegada de los españoles. Entre las deidades importantes en épocas prehispánicas estuvieron los cerros. Y en la cosmovisión originaria la naturaleza está animada, llena de presencias, espíritus que animan las piedras, los ríos. Y las montañas ocupan un lugar muy alto en esta jerarquía de deidades. Los incas –que llegaron hasta la Quebrada de Humahuaca– no sólo reverenciaban los cerros sino que además subían físicamente a ellos a realizar sacrificios. Como un intento de controlar las idolatrías, la Iglesia comenzó con esa obsesión por ubicar cruces en la cima de los cerros, para apropiarse de las alturas. Porque estos lugares son sagrados en la cosmovisión aborigen.

–Un aspecto que me llamó la atención en la procesión fue una variopinta simbología que incluía bandas que portaban una veintena de banderas del Vaticano mientras que otras enarbolaban la Whipala, la bandera de la nación india del Tawantinsuyu.

–Ahí se puede ver una muestra de visiones esencialistas de la cultura; los emblemas expresan materialmente la idea de lo cristiano y lo aborigen, son dos “cosas” que no se pueden mezclar, dos objetos que no se pudieran fusionar físicamente. Pero la presencia de estos emblemas oculta algo que es mucho más complejo. La Whipala hace 20 años –cuando yo fui a vivir a Tilcara– jamás se veían ondeando; no existía en la Quebrada de Humahuaca. Esa bandera fue un emblema que se adoptó de otros movimientos indígenas de Bolivia, que en última instancia tiene que ver con un movimiento del Perú y que tienen otro nivel de organización e identificación. Este emblema ingresó en la Quebrada en los años ’90, al igual que ciertas celebraciones como el Inti-Raymi que antes no se celebraban. Es interesante ver cómo algo tan reciente se percibe como algo de tiempo inmemorial. De algún modo es como que la bandera misma crea la nación.

–¿Y qué pasa con las banderas del Vaticano que hay en la procesión?

–Del mismo modo, diría que la bandera del Vaticano crea al católico, porque si uno indaga lo que es el catolicismo para un campesino de la Quebrada y lo que es para un católico de un barrio de Buenos Aires, estoy seguro de que las respuestas serían absolutamente diferentes. Y de algún modo la bandera tiende a homogeneizar todo esto y da la impresión de que es parte de una sola cosa, que es el catolicismo. Pero el catolicismo es muy diverso, como lo aborigen.

–¿Se atrevería a hipotetizar qué sería el catolicismo para aquellos que llevan la bandera vaticana en la procesión y qué significaría la Whipala para los otros?

–En mi experiencia, el catolicismo para un campesino del noroeste argentino tiene que ver con la pertenencia a una institución que juega un papel destacado en las culturas locales. Ser católico es ir a la iglesia, participar de los ritos; tiene mucho que ver con la socialidad de la comunidad en esas prácticas y bajo ese sistema de valores. Y de la misma forma, yo creo que quienes llevan la Whipala se sienten más cerca de la religiosidad indígena, es situarse en otro círculo social donde encuentran reconocimiento y se sienten afines con otros individuos dentro de la comunidad. Entonces, creo que mucho tiene que ver con esto lo microsocial que sucede al interior de las comunidades antes que estar referido a una religiosidad u otra, a un emblema u otro. Estos símbolos y esta religiosidad tienen que ver con los espacios sociales e identidades a las que las personas acceden mediante su práctica. No es tanto una especulación filosófica abstracta sobre la existencia de un dios único o la naturaleza de la tierra como deidad dadora y sustentadora de la vida. Más tiene que ver con la práctica y la cotidianidad, con el tipo de interacción que se da en la institución.

–En las discursividades sociales de la Quebrada de Humahuaca se ve claramente un resurgimiento de lo aborigen como identidad que años atrás era un poco más difuso.

–En Occidente cualquier cultura tiende a verse a sí misma como una cosa antes que como una trama de relaciones. Y en el noroeste los aborígenes han tomado muchas veces, de manera estratégica, esta idea de que la cultura andina es algo en sí mismo. Pero si uno ve la historia prehispánica, los procesos también son enormemente dinámicos. ¿Qué cosa sería lo indígena originario? ¿Lo que sucedía dos siglos antes de que los incas conquistaran las tierras del sur andino? ¿Lo que sucedía 3000 años atrás cuando eran cazadores recolectores y probablemente tenían una religiosidad totalmente diferente? Todas estas posibilidades serían legítimas, válidas, pero el pasado aborigen nunca fue estático. Y por supuesto que hoy en día lo indígena es totalmente distinto a lo que habrá sido en la época de la colonia, en la mita potosina, o en las guerras de la independencia cuando se comenzó a reivindicar al indio por una cuestión de estrategia política en un contexto de guerra. Entonces lo indígena –como lo occidental o lo nacional– también es una “invención”. Simplemente es una vertiente, un proceso que tiene raíces, ciertas memorias compartidas, pero también cambia todo el tiempo. Entiendo por qué se hace; por una reivindicación. Se busca esencializar lo indígena como algo distinto que no se mezcla con otra cosa. Es algo que ayuda a identificarse y a establecer sentidos de pertenencia en comunidades que necesitan organizarse y necesitan este tipo de emblemas como la Whipala. Aunque definir lo indígena como algo puro es como preguntarse si existen la argentinidad, la cultura argentina o los argentinos como si fueran en sí mismos algo que existe realmente. ¿Cuál es la argentinidad pura? ¿La de 1810, la de 1855, la de 1880? En realidad es un proceso que incluye una enorme diversidad y que cambia constantemente.

–¿Qué papel juega hoy la Iglesia Católica en la Quebrada de Humahuaca? ¿Es una herramienta de dominio?

–Todas las religiones, como todas las cosmologías, legitiman o están asociadas a ciertas visiones jerárquicas del mundo. Y por lo tanto favorecen o apuntalan estructuras de poder, relaciones de dominación. Algunas son más desiguales, más severas, más perversas, otras más igualitarias, más inclusivas, más sanas. En ese sentido creo que la religión siempre está asociada a una estructura de poder. Pero en este momento me parece que la Iglesia Católica es mucho menos un vehículo de dominación en relación a lo que fue en la época de la colonia. Hoy en día creo que hay otros elementos mucho más eficaces en lograr ese tipo de dominación. Me refiero a la publicidad, a Internet, la TV, al fomento del consumo por los medios masivos. Difunden una cosmología, ya que ofrecen valores y una interpretación de la realidad, de cómo lograr el éxito, de quiénes somos, de cómo lograr el respeto, la felicidad, es decir que tiene muchos de los elementos que da una religión. Hoy en día veo que los medios masivos tienen mucho más efectividad que la iglesia en instalar estas visiones del mundo al servicio del poder. Es increíble cómo los medios y los valores que difunden llegan hasta los parajes más remotos de la Quebrada y Puna, donde ya hay televisión o cybers.

–Retomando el análisis histórico, el cura de la iglesia de Tilcara me dijo en una entrevista que en el siglo XVI “la Iglesia entró a América con la cruz y no con la espada”.

–Eran dos caras de la misma moneda. La cruz justificaba y facilitaba lo que la espada ejecutaba. Saber si los curas directamente blandieron espadas –algo que debe haber sucedido en más de una ocasión– no es necesario para decir que la Iglesia fue instrumental a la violencia que se ejerció sobre los pueblos indígenas. Además, a partir de fines del siglo XVI y principios del XVII se orquestó la campaña de “extirpación de idolatrías”, donde se dieron órdenes muy precisas; se mandaron curas extirpadores a documentar todas las prácticas aborígenes y a destruir violentamente todo lo que tuviera que ver con los objetos de culto e incluso ejecutar a quienes instigaban a esas prácticas. O sea que la Iglesia ejerció violencia física y no solo ideológica. Es algo que está ampliamente documentado.

–En aquella entrevista el cura también afirmó que “la Iglesia vino a purificar las religiones autóctonas”.

–Ah, bueno... así como creo que las culturas puras no existen, no creo que la religión –como parte de una cultura– pueda ser algo estático que se puede presentar de forma pura. Ese es un concepto viciado desde su origen. La religión es una práctica dinámica y en ese sentido la Iglesia Católica no purificó la religión indígena, porque no hay nada más allá de las impurezas. La Iglesia transformó las religiones locales pero no pudo eliminarlas por completo. Y la religión católica también se transformó a sí misma en este proceso. Yo creo que hay una religiosidad popular en los Andes que no tiene nada que ver con la religión católica que uno encuentra en Roma. Los andinos hicieron del catolicismo algo nuevo.

–A algunos participantes de la celebración les pregunté si la Pachamama era un Dios y todos me dijeron que no, que era una costumbre. Y tengo entendido que en quechua no existe la palabra Dios.

–Claro, la tierra es la tierra. Yo siembro una semilla y sale una planta, o sea que de allí viene la vida. El de Dios es un concepto totalmente occidental. Dios es la tierra. Por eso en la cosmovisión aborigen esa idea no tiene ningún sentido, ya que allí hay una cantidad de entidades animadas de las cuales depende su vida. Preguntar si hay un dios en las religiones aborígenes es como preguntarse: ¿Los incas eran fascistas? ¿Eran comunistas? Esas son categorías occidentales que no tienen nada que ver con otras sociedades. Uno podría encontrar elementos de autoritarismo y elementos colectivistas en los incas, una especie de comunismo extremo. Y en realidad es otra cosa totalmente diferente. Yo creo que el mayor obstáculo que debemos saltear para el entendimiento intercultural es el juzgar con nuestras propias categorías a los demás; entender que otra gente puede organizar el mundo de manera totalmente diferente.

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