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domingo, 29 de agosto de 2010

“Si prevalecen los monopolios,la guerra está perdida”

Entrevista con el filósofo y politólogo Ernesto Laclau De visita en Argentina, Laclau se refirió al asunto de Papel Prensa. También elogió el rumbo del Gobierno y analizó el escenario que se plantea para las próximas elecciones presidenciales. Además, habló de la situación actual de América latina. Por Federico Poore
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Ernesto Laclau está cansado. Su última semana en San Juan estuvo repartida entre conferencias, reconocimientos y cenas en su honor bien lejos de Londres, donde vive. Por eso, antes de comenzar la entrevista, el autor de La razón populista se desploma en uno de los sillones del lobby del Hotel Provincial. Luego, sí, elogia el rumbo del gobierno de Cristina Fernández, compara el armado del kirchnerismo con el PT de Lula y dice que el modelo argentino es superior al de las “socialdemocracias” de Uruguay y Chile. Se anima, incluso, a hablar de Papel Prensa. “Si prevalecen situaciones monopólicas o conservadoras, la guerra está perdida”, asegura.

–Usted sostuvo que el modelo económico argentino “rompía con el neoliberalismo de los noventa”. ¿Dónde observa estas rupturas?

–En primer lugar, si no hubiese estado este gobierno, con su capacidad de resistencia a los dictados del FMI, estaríamos en pleno ajuste. Gracias a que no lo hubo, el país se ha recuperado rápidamente y la crisis internacional no ha llegado a golpear demasiado. La semana pasada apareció en The Economist un artículo sobre la estrategia económica de Cristina (Kirchner). Ellos reconocen que los índices económicos van muy bien, pero dicen que no es debido a la política económica del Gobierno, sino que sostienen que lo que han tenido los Kirchner es mucha suerte. Esto me hizo acordar a una historia de Napoleón contra los generales austríacos. Los austríacos llevaban a cabo una guerra con ejércitos aristocráticos, con todas las reglas científicas de la forma de combate del siglo XVIII. Luego llegaba Napoleón con sus ejércitos populares, destrozaba las líneas austríacas y ganaba la batalla. Y los generales austríacos decían: “Gana, pero no es científico” (risas).

–¿Cómo describiría el escenario político para las próximas elecciones?

–Hace un año había predicho que si la oposición tuviera un mínimo de sentido común, iría por una fórmula Alfonsín-Binner. Ahora parece que están avanzando en esa dirección. El problema de la oposición es no poder presentar un frente unificado en primera vuelta. Los radicales van a seguir con su alianza con el socialismo, pero el Peronismo Federal no se va a quedar atrás. Va a tener que elegir un candidato y ahí es una bolsa de gatos total. Además, Pino Solanas se va a presentar sí o sí. Entonces con por lo menos tres fuerzas opositoras, la posibilidad de que Kirchner obtenga el 40,1 por ciento de los votos en la primera vuelta y que tenga una distancia de más de diez puntos del candidato que lo siga son bastantes altas. En resumen, tal como va la cosa hasta ahora creo que las chances del kirchnerismo son considerablemente mejores que hace un año.

–Hay quienes sostienen que la postulación presidencial de Solanas podría restarle votos a Néstor Kirchner. ¿Esto es así?

–No, definitivamente no es el mismo electorado. Además, la suya es una política tan zigzagueante y tan oportunista, que la misma gente que lo votó ha tenido un gran desencanto con Pino Solanas.

–¿Hay lugar para algo que esté a la izquierda del kirchnerismo?

–Sí: Martín Sabbatella. Hoy puede ser un polo de construcción para fuerzas de centroizquierda que entren en una alianza para la presidencia, y ser una transversalidad más real que la del pasado.

–¿A qué se refiere al plantear que el kirchnerismo es un significante abierto?

–Es un significante abierto en el sentido de que todo lo que empezó a surgir en el 2003 recién comienza a tomar una cierta imagen. En el 2003 era poca cosa: Kirchner salió elegido candidato por uno de esos movimientos internos casi incomprensibles del peronismo y empezó a fijarse en el imaginario colectivo con una cierta idea de unidad o de acuerdo, dado que tiene que representar un arco bastante amplio de fuerzas. Afortunadamente, su núcleo político es lo suficientemente razonado como para no hacer la ingenuidad de lanzarse a conducir un partido exclusivamente ideológico. La incorporación de las distintas fuerzas que se unieron bajo la denominación de “kirchnerismo” es la misma política que ha hecho Lula en Brasil. El Partido de los Trabajadores es ideológicamente muy limitado, pero cuando llegó al Gobierno tuvo que generar una política basada en la transversalidad con grupos de centroizquierda. Las alianzas son otras, y no necesariamente tienen que competir entre ellas. Además, tienen una excelente presidenta del Banco Central, que esperemos que pueda seguir, y un papel político perfectamente claro.

–¿Por qué dice que la división entre Estado y sociedad civil se está borrando?

–Porque hubo una politización de una cantidad de sectores de la sociedad civil. Hace cuarenta años, si uno pensaba cuáles sectores de la sociedad estaban politizados, tenía que decir: los sindicatos. Pero hoy, junto con los sindicatos hay otro tipo de organizaciones. Después de 2001 empezaron las fábricas recuperadas, los piqueteros, movilizaciones en la sociedad que necesariamente conducen a la ampliación del espectro democrático. Estas organizaciones son cuasiestatales: participan activamente de la esfera política, varían en el tiempo y empujan cada vez más límites. El kirchnerismo se ha favorecido por el desarrollo de esos movimientos.

–Chantal Mouffe sostiene que todo Gobierno construye un “nosotros” y un “ellos”. Usted sostuvo que, en un principio, el kirchnerismo construyó el “ellos” en el menemismo. ¿Cuál sería el actual?

–El poder financiero de las corporaciones, claramente.

–¿Y el caso de los medios de comunicación?

–Los medios están organizados monopólicamente, de forma muy poco democrática. El asunto de Papel Prensa es claro en ese sentido, es un monopolio que a partir de ahora no va a existir. El Congreso podrá imponer algunos obstáculos pero el tema ya quedó planteado. Es un momento de apertura. Me parece que la batalla política tiene que darse en base a una relación distinta respecto a los medios, y si prevalecen situaciones monopólicas o conservadoras, la guerra está perdida. Necesitamos que haya más Canal 7 y más Página/12.

–Hace un tiempo planteó que el kirchnerismo había encarado una reforma del Estado a partir del avance sobre ciertos aspectos de poder, como el reemplazo de la cúpula militar y la reforma de la Corte Suprema. ¿Cuáles serían los próximos pasos?

–Los pasos ya están dados. El Gobierno ha sancionado la ley de medios y avanzado con la reforma del sistema jubilatorio, eliminando una de las peores formas que prevalecían de los ’90. También ha implementado la asignación universal por hijo, que todavía es poco pero que es un paso importante. El nivel de pobreza del país claramente está bajando.

sábado, 28 de agosto de 2010

¿De dónde salió esta mina?



¿De donde salió esta mina?

Salió de acá, de Argentina

salió del país profundo,

salió del sur y del norte

salió de acá a la vuelta

de América latina

¿De donde salió esta mina?

Salió de Arturo Jauretche

del pan, el café con leche

del tango, del firulete

de Marechal con Arlt en sintonía

pa`que sufra la atorranta oligarquía

que fundió nuestra alegría

¿De donde salió esta mina ?

Salió de los calabozos

donde con picanas calientes

mutilaban a la gente

estos cobardes zoretes

que hoy tiemblan ante un piquete

que se arma en alguna esquina

¿De donde salió esta mina?

Salió de pañuelos blancos

armados ante el espanto

de tanta sangre caída

de tantas madres sufridas

por encontrar a sus hijos

los jueves, sus días fijos

y hoy, todavía caminan

¿De donde salió esta mina ?

Salió del alma de Eva

de aquella que puso a prueba

a poderosos de turno,

les hizo cambiar el rumbo

de una Argentina sufrida

y así, la clase oprimida

entró en la senda divina

¿De donde salió esta mina ?

Que te asustan sus vestidos

envidiás, sos resentido

aunque no andás con lo puesto

lo que no pagás de impuestos

aunque a la Patria le cueste

llevás a Punta del Este

y criticás a la Argentina

¿De dónde salió esta mina ?

Salió de la facultad

vos, que hiciste la mitad

de alguna de las privadas

aunque papá te pagaba

tu cabeza no dió frutos

y hoy sos uno de los brutos

que sólo produce orina

¿De dónde salió esta mina ?

De Forja, de Carta Abierta

de los que abrieron la puerta

para que el país se incluya

los que no hicieron la suya,

los Rosas, los Artiguistas

nosotros, los Peronistas

y la lista no termina

¿De dónde salió esta mina ?

También salió de Dorrego,

de Moreno, de Azurduy

de Malvinas a Jujuy

de Corrientes a Mendoza

ella es Chacho Peñaloza,

es hija de San Martin,

ella es la flor del jardín

ustedes son las espinas

¿De dónde salió esta mina?

A vos, poeta barato

quiero contarte en un rato

el linaje de su origen

ella es del pueblo aborigen

del guaraní, el amancay

vos, que lees a Bucay

y te crees Alfonsina

¿De dónde salió esta mina?

No debería preocuparte

yo te aconsejo esmerarte

por saber a dónde vá

pues recién va en la mitad

de éste, su primer mandato

y te aviso, hay para rato

de ¡Presidenta Cristina!

Gustavo Ferradans

miércoles, 25 de agosto de 2010

CUATRO AÑOS EN EL MONTE CHAQUEÑO




de Jorge Croce, el El Martes, 24de agosto de 2010 a las 11:37

La siguiente es una notaaparecida en Pagina 12 en 2006, una increíble historia de supervivencia durantela dictadura:

A Irmina Kleiner y Remo Vénicalos fue a buscar la represión en 1975. Primero se escondieron con amigos, luegotuvieron que entrar al monte chaqueño. Allí pasaron cuatro años buscados porpatrullas, cazando y viviendo de la solidaridad de los campesinos. En 1979pudieron salir del país, dejando una hija en manos amigas.

Cómo se sobrevive cuatro años enel monte con las patrullas de la dictadura rastrillando cada hectárea? Ese esel secreto que encierra la historia de Irmina Kleiner y Remo Vénica, dos militantesde las Ligas Agrarias que entre 1975 y 1979 se ocultaron a través de laespesura chaqueña, donde tuvieron dos hijos, y viajaron a pie hacia el norte deSanta Fe. Allí finalmente pudieron escapar del país con documentos falsos. Losmilitares enviaron cerca de 400 soldados y policías en su búsqueda, pero no losencontraron. Su escape fue recobrado en el libro Monte madre, de Jorge Miceli,un ex preso político de la dictadura que hoy es periodista y titiritero.Mientras Miceli mueve los hilos de su obra, que se presentó recientemente enSanta Fe, Página/12 dialogó con los protagonistas, que lograron quebrar elcerco de la dictadura.

–¿Se conocieron a través de lamilitancia?

Remo Vénica: Sí, en los añossetenta yo estaba encargado de la región nordeste del país del Movimiento Ruralde Acción Católica. Por julio de 1969, me tocó ir a dar un curso decapacitación a jóvenes campesinos de Misiones. E Irmina participó de ese curso.Fue la primera etapa de organización, donde éramos fundamentalmente jóvenes.

Irmina Kleimer: Después de quenos conocimos con Remo, entablamos una amistad cada vez más profunda: hablamoshoras y horas, y nos seguimos escribiendo cartas durante años...

–...y finalmente, se casaron.

I. K.: Nos casamos en abril de1973 y al regreso pasamos por Buenos Aires y participamos de la asunción deCámpora y de esas inolvidables movilizaciones. Fue la primera vez que vimosalgo de esa magnitud. Lo vivimos con muchísima esperanza y alegría.

R. V.: Fuimos a Devoto a lamadrugada y presenciamos el momento en el que los detenidos salían y sereincorporaban al pueblo. Ya teníamos compañeros del Movimiento Rural queestaban presos y los vimos salir.

–¿Allí empezó el trabajo con lossindicatos de hacheros?

I. K.: Yo estaba trabajando conlos hacheros, obreros rurales y pequeños campesinos, cuando decidimos casarnos.Remo se vino al Chaco conmigo.

R. V.: Como estábamos dentro delMovimiento Rural, coordinamos los movimientos campesinos: las Ligas AgrariasChaqueñas, el Movimiento Agrario de Misiones, la Unión de Ligas CampesinasFormoseñas y Correntinas. En esa época era todo militancia. Inclusocompartíamos nuestros recursos: yo trabajaba como mecánico y ella trabajaba enuna cooperativa de seguros. El resto del día era militar con el sindicato delos hacheros, organizar cooperativas de trabajo en las tierras fiscales.Nuestra casa era la sede del sindicato, un lugar de hospedaje de la gentehumilde. En eso estábamos cuando vino nuestra decisión de escapar.

–¿Por qué resolvieron esconderseen 1975?

R. V.: El trabajo de la Triple Aya era bastante fuerte. Un compañero, que tenía a cargo una escuela rural, vinoperseguido. Salió a distribuir volantes de las Ligas Agrarias con mi auto. Loagarraron a él y nos hicieron un cerco para detenernos. Nos avisó un compañeroy, con lo puesto, comenzamos nuestras peripecias. Uno ya veía venir elchaparrón, la tormenta de la dictadura, pero no con la intensidad con la quefue.

–¿Qué edad tenían?

R. V.: Irmina tenía 22 y yo, 32.

–¿Cómo tomaron la decisión de ira vivir al monte?

I. K.: Fueron etapas progresivas.Nosotros somos de familias de campo y es el medio en el que nos sabemos mover.Ante una situación difícil, lo primero que se nos ocurre es irnos al campo.¡Qué nos vamos a quedar en Sáenz Peña! Primero nos refugiamos en las casas delas familias y después decidimos ir al monte.

–Al principio, iban de rancho enrancho...

R. V.: Vamos a las casas depequeños campesinos y hacheros donde compartíamos todo. Eran muy humildes, peromuy solidarios con lo poco que tenían. Hicimos distintos trabajos: en lahuerta, cultivo de tomate, cosecha de algodón, Irmina hacía prendas de vestir yles enseñaba a los gurises que estaban ahí. Cuando aparecía alguna persona noconocida, los hacheros nos daban el aviso y nos retirábamos a otra zona. En unlugar llegamos a estar casi un año, porque era un fortín: estaba controlado porvecinos en todo el perímetro.

I. K.: Después vino el golpemilitar, que irrumpió con una metodología masiva, feroz, terrorífica.Secuestraban a la gente, que volvía muy deteriorada. Los paseaban por loscampos para mostrarlos a los demás. Y eso generó una situación de muchísimomiedo y angustia.

–Era una forma de decirles:"Esto les va a pasar a los que los ayuden".

R. V.: Claro. Además sedistribuían por avión volantes sobre los "buscados". Las radiosconvocaban permanentemente: "Denúncienlos, son diabólicos, matan chicos,son cambiantes y escurridizos". No llegamos a saber si hubo recompensa.

I. K.: En ese momento tomamos ladecisión –por seguridad de las familias y la nuestra también– de que teníamosque irnos al monte. Nos internamos en los montes de la zona central del Chaco,que era la más poblada. Nunca hemos estado aislados de la población. Ellospensaban que nos habíamos ido al Impenetrable. Pero no...

R. V.: También creyeron que lagente nos iba a denunciar. Pero teníamos una trayectoria de trabajo social, nosconocían, tomaban mate, conversaban con nosotros. En algunas ocasiones, nos loshemos cruzado en el monte y nos han ayudado con comida.

–¿Cómo sobrevivieron durantecuatro años?

R. V.: Con la solidaridad de lapoblación. Visitábamos familias a altas horas de la noche, mateábamos junto alfogón y al retirarnos nos daban grasa, harina, yerba, fideos, polenta,alpargatas y hilo para coser. Y veces, también carne. El mate nos acompañó todoel monte.

–¿Qué llevaban encima de zona enzona?

R. V.: Teníamos plásticos, quecuando había mal tiempo lo armábamos como carpa. Y bolsa de dormir. Juntamoslatitas de dulce de batata para platos o sartén. Teníamos armas, porque si nosencontraban, nos mataban. Un hachero nos había entregado un Winchester viejoque no funcionaba. Le hice las piezas, las correderas, las hice cementar concarbón de leña molido. Y le armé una culata de lujo, porque era un corazón deGuayaibí, que pulí y le puse cera de miel de Rubiecita, una avispa del Chaco.

–¿Cómo era un día de su vida enel descampado?

R. V.: Siempre por la mañanahacíamos ejercicio. Nos servía para sobrellevar lo que ocurría. Nos sirviómucho la relación con la naturaleza: desde la observación de los árboles, delos pájaros. Me impresiona todavía cómo uno percibía los ruidos desde muchadistancia. Uno no termina nunca de ver esa interacción de seres vivos queactúan en esos lugares hermosos, donde habitan tantos animales. Ahí nosotroséramos un animal más, sentados en el fogón, conversando, debatiendo sobre elfuturo.

I. K.: Después del mate de lamañana, comentábamos las pocas noticias que podíamos escuchar por una pequeñaradio a la BBC o la Deutsche Welle. Tratábamos de ir interpretando lo quesucedía afuera. Tomábamos notas en un cuaderno. Como estábamos en un grupo decuatro, algunos "salían al monte". Nos causaba gracia, porqueestábamos en el monte, pero al lugar donde estábamos lo veíamos como nuestracasa. Buscábamos encontrar alguna fruta o cazar algo. Fue todo un aprendizajemoverse dentro del monte sin hacer ruido y sin perderse.

–¿Qué cazaban, por ejemplo?

I. K.: Buscábamos rastros dealgún guasuncho –que es como un venado–, algún tatú, una perdiz del monte. Lohacíamos esporádicamente cuando teníamos necesidad. Tratábamos de no utilizarlas armas de fuego, sino de cazarlos de otra manera. Armamos lazos para losguasunchos, por ejemplo.

R. V.: Con el tatú, se hacía elfogón –con madera que no hacía humo–, se ponía con el cuero hacia abajo y laspatitas hacia arriba y le poníamos brasas debajo. Era espectacular, porquequedaba como al horno.

–¿Cómo se enteraron de que Irminaestaba embarazada?

I. K.: El embarazo se produjocuando estábamos en el monte. Se cruzaron muchos sentimientos: era una granalegría, pero las circunstancias no eran nada favorables. Sin embargo, había queafrontarlo. Como era el primer embarazo, necesitaba evacuar dudas. Los mismoscampesinos nos dijeron que había una partera en la zona. No la conocíamos, perorecurrimos a ella. La partera no quería que lo tuviera en su casa, por eso nosexplicó cómo tenía que ir ayudando Remo. Cuando vimos que el parto lo teníamosque afrontar nosotros en el monte, hicimos una habitación subterránea, dondetodo el techo se volvió a poner con palos de madera dura. Y tierra encima. Erafundamentalmente para nuestra protección y para aislar los llantos del bebé. Nosabíamos qué circunstancias se iban a presentar cuando iba a nacer. Pareceimposible que se pudiera sobrellevar, pero nosotros lo hicimos con ciertanaturalidad. De parte mía, hubo un convencimiento y una fortaleza. Caminabamucho, hacía todos los ejercicios...

R. V.: Si conseguía algún huesitode un hachero, era para ella.

–Y finalmente nació Marita, suprimera hija, que estuvo con ustedes 45 días. ¿Cómo tomaron la decisión dedejarla con una familia?

I. K.: Nos parecía imposiblecriar una bebé en el monte. Pasábamos situaciones de lluvia y de fríopermanentemente. Además, estaban los traslados. Y se nos planteaba laposibilidad de un encontronazo con los militares. ¿Cómo afrontarlo con unacriatura? Nos parecía una irresponsabilidad de nuestra parte tener al bebé connosotros. Por eso buscamos una familia para que nos la criara hasta que pasaseel terror.

R. V.: Era tal el miedo quemuchos no la aceptaron. Finalmente, la adoptó la familia de la partera. El esposonos dijo: "Que sea lo que Dios quiera y yo la tomo como hija". Estematrimonio fue encontrado por los militares, torturado, y pasó seis años en lacárcel. A nuestra hija la usaron como publicidad: hacían hablar una bebé comosi fuera nuestra hija para que nos entregáramos. Se enteró el obispo deReconquista, que les avisó a nuestros familiares y la recuperaron.

–¿En ese momento les tendieronuna emboscada a ustedes?

R. V.: Nosotros pasamos cerca dellugar donde estaba nuestra hija y nos ubicaron en el monte. Ahí yo logréescapar, pero pensé que a ella la habían matado...

I. K.: Yo escuché que alguiencaminaba y, debajo del árbol donde estaba subida para cazar un guasuncho, vipasar personas. Cuando atiné a agarrar el bolsito que tenía a mano, me gritaron"¡Alto!" y dispararon. Salí corriendo y en ese momento no me acertaronningún disparo. Después me quedé como jugando a las escondidas dentro delmonte. Llegué a una orilla, donde había un campo con vegetación muy baja. No meanimé a avanzar. Me quedé ahí hasta la tardecita, cuando un policía me vio, yocorrí y me hirió de un balazo en la espalda, con orificio de salida detrás deuna oreja. No sé cómo pude quedar con vida, porque me atravesó todo el cuello.Pero fue un desmayo y, cuando me di cuenta, oí que el que me había heridoestaba tocando un silbato. Recurrí a las energías que me quedaban y salícorriendo. Ya escuchaba las camionetas de los alrededores. Dije: "Adentrodel monte no me puedo quedar, porque me voy a desangrar". Así que decidísalir del monte y esconderme en el campo. A los 45 minutos se hizo de noche yla retirada fue más fácil. A los 20 días nos volvimos a encontrar. Yo nopensaba que él me iría a buscar, porque era consciente de que para él yo estabamuerta. Pero nos volvimos a juntar en un lugar de encuentro. Ahí decidimosafrontar la situación que se nos venía: yo estaba embarazada otra vez y habíaque plantearse una nueva estrategia.

–¿Cuál fue el plan?

I. K.: Nos planteamos retirarnosde la zona y buscar nuevos horizontes. Ahí emprendimos la caminata hacia laprovincia de Santa Fe, con brújula en mano y tomando la dirección que nosindicaban las estrellas. Cargábamos lo mínimo posible, porque cada kilo sesentía. La mayor parte de las veces avanzábamos de noche. Ibamos recogiendoalimentos por el camino, desde nidos de avispa con miel –que teníamos siempredisponibles–, tortugas, ranas, pajaritos. Tuvimos varias pescas muyimportantes. Esa caminata duró casi 30 días. Después de unos días de sequía,tuvimos lluvias torrenciales y nos quedamos en medio de una laguna. Pasamos lanoche defendiéndonos del agua, para que no invadiese nuestro pequeño espacioseco. Ahí no tuvimos más problemas para tomar agua, pero era incómodo caminaren el agua. Calentábamos las botas para que estuvieran secas más tiempo.

–Desde Santa Fe, ¿lograron salirdel país?

I. K.: Estuvimos un año más enlos cañaverales. Reconstruimos viejas relaciones con amigos para que nospudieran dar una mano para salir. Se necesitaba toda una logística. Así queestuvimos ahí hasta que pudimos dar este salto para salir el país, ya con otrohijo nuestro que escapó con nosotros. Y con la amargura de que otra hijanuestra quedaba en el país. Pero todavía teníamos la esperanza de que las cosasiban a cambiar.

Reportaje del periodista Werner Pertot.

martes, 24 de agosto de 2010

Carmen Nebreda Diputada por Córdoba - 82% Jubilados

Vengo a manifestar mi apoyo al 82 % móvil, por el que luche toda mi vida.

Quiero fundamentar mi rechazo al proyecto presentado e impulsado por los legisladores del autodenominado bloque A, es decir el bloque de la derecha; por cuanto representa un nuevo intento de eliminar el sistema jubilatorio concebido sobre la base de la solidaridad, esta vez, a través desfinanciamiento. Esto es así toda vez que en el proyecto en análisis ni siquiera se esboza una idea acerca de cómo se dotaría al sistema de los recursos necesarios para ello, dejando en descubierto la profunda irresponsabilidad de quienes proponen tal medida y el verdadero objetivo de los sectores representantes del capital concentrado, cual es el de volver al sistema de capitalización, el que le permitiera urdir un sin número de maniobras para despojar a los trabajadores de sus ingresos.

Cabe aclarar que el sistema jubilatorio, tal como existe en la actualidad, fue concebido, en una etapa de pleno empleo, bajo la idea de la solidaridad por la cual se asegura el ingreso mensual a los trabajadores jubilados, a través del esfuerzo de los trabajadores que se mantienen en actividad por intermedio de sus aportes, teniendo en cuenta para ello la existencia de la siguiente una relación: 3 trabajadores activos por cada pasivo. Es a partir de la existencia de la mencionada relación que nace la pretensión de alcanzar la meta de que cada jubilado perciba un salario mensual equivalente al 82 % del salario de un trabajador en actividad.

Fue un gobierno popular quien estableció este sistema y fue un gobierno popular quien lo recuperó. Fueron los sectores populares quienes incansablemente, lucharon por alcanzar la aspiración de alcanzar el 82% móvil y dotar de dignidad a los trabajadores jubilados. Somos los trabajadores quienes mas luchamos en la calle para alcanzar dicho objetivo, pero sabemos que lo queremos para siempre. Por otro lado, son siempre los mismos sectores, representados por los integrantes del bloque A, quienes pretenden acabar con este sistema. Ya sea implementando políticas de aniquilamiento del sector asalariado, destrucción del salario, la reducción de los aportes patronales, del descuento de los haberes y jubilaciones, de la creación del sistema de CAPITALIZACIÓN, etc.

No puedo dejar de advertir, la paradoja que se presenta cuando veo que quienes firman al presente proyecto forman parte de un bloque legislativo integrado por todas las fuerzas políticas que han impedido a los trabajadores alcanzar el tan ansiado 82 %. Mi cuerpo no me permite olvidar las lesiones que me produjeron las balas de goma tiradas por la policía de mi provincia de Córdoba, conducida por el jefe del bloque del radicalismo, cuando reclamábamos el blanqueo de las sumas salariales de los dependientes del estado que el conducía, no me deja olvidar que fue el mismo que a viva voz sostenía que el 82% móvil no era posible de aplicar pese que en nuestra provincia los trabajadores estatales aportamos el 18% a la caja de la provincia, cumpliendo de esta manera en forma acabada con su rol de guardián de las medidas del neoliberalismo, es el mismo que se encontraba en la casa Rosada cuando en la Plaza morían compañeros bajo la represión policial, la misma que produjo dolor y muerte en el puente de Corrientes donde casualmente era intendente este jefe de bloque. Mi memoria y la de mis compañeros no me permiten olvidar que este proyecto es impulsado por quienes en el año 2008 descontaron los haberes de los jubilados cordobeses reprimiendo y encarcelando a los compañeros que reclamaban en la calle, compañeros que aún se encuentran procesados en una muestra mas de judicialización de la protesta. No puedo soslayar que también impulsan este proyecto quienes cuando fueron gobierno en la municipalidad de Córdoba incorporaron mas de 4.000 empleados bajo la modalidad de contratos temporarios y que ahora sin, pudor ni vergüenza, sostienen que el único objetivo de este proyecto es lograr el veto presidencial. Es paradójico que quienes sistemáticamente han pretendido destruir el sistema jubilatorio hoy se erijan en sus defensores y en los de los derechos de los trabajadores y jubilados.

No me cabe ninguna duda, Sr. Presidente que será este gobierno, que recupero para el estado la administración de los fondos previsionales, el mismo que incremento en 600% el haber jubilatorio, incrementó a 3 millones los trabajadores incluidos en el sistema jubilatorio, fijo por ley la actualización de los haberes de los jubilados, disminuyó la tasa de desempleo a menos del 10%, recuperó el salario mínimo vital y móvil, es quien va a continuar su camino en la reconstrucción de ciudadanía y establecer las condiciones necesarias para alcanzar el ansiado nivel de ingresos de los trabajadores pasivos.

domingo, 15 de agosto de 2010

dimensión política de 6-7-8




Por Fernando Peirone,Director de la facultad Libre de Rosario



Cómo Los espectadores están empezando a disfrutar de su poder para influir en su entorno mediático.

La irrupción del programa 6-7-8 ha trastocado el escenario mediático nacional. Desde su aparición en 2009, no deja de cosechar adeptos y detractores, con la misma pasión. Un primer vistazo sobre la cancha –para usar una metáfora de época– podría agruparlos en dos hinchadas políticas claramente identificadas: opositores y oficialistas. Y por cierto algo de eso hay, dado que el programa toma partido sin dobleces, con una línea editorial frontal e interpeladora, ante lo cual, y en una coyuntura como la que vivimos, es muy difícil mantener neutralidad. Eso hace que quienes se reúnen en cada una de las hinchadas presenten características bien definidas.En la primera bandeja, donde se ubica la parcialidad visitante, están las figuras de la oposición. Son quienes toman mayor distancia del programa, aunque –hay que decirlo– con cierta prudencia, porque contrariamente a lo que podría suponerse, hasta el momento no le han dedicado grandes párrafos, en todo caso lo acusan de ser un panfleto oficialista. Hubo incluso quienes fueron al programa, como Ricardo Alfonsín y Margarita Stolbizer, y mantuvieron un diálogo cordial y respetuoso. Como contraparte, quienes –por obvias razones– se muestran más incondicionales son los funcionarios del Gobierno, que no sólo suelen alternarse en el panel según el tema del día, sino que además son los que mejor explotan la oportunidad que les brinda un espacio mediático favorable –que no abundan– para explicar, aclarar y anunciar sus propias políticas. Pero ahí no terminan las expresiones de cada una de las parcialidades.Hay una segunda bandeja opositora que presenta algunas peculiaridades un poco más complejas. En ella se encuentran quienes hasta el momento se han mostrado más irritados con el programa: los periodistas. Sobre ellos poco se puede agregar, más allá de lo que sus propios nombres connotan y que ellos mismos deciden encarnar, aunque –paradójicamente– se muestren muy molestos cuando se lo recuerdan, como si se negaran a asumir lo que diariamente manifiestan a viva voz. Nos referimos a Mariano Grondona, Eduardo Van der Kooy, Luis Majul, Joaquín Morales Solá, Julio Blanck, Marcelo Bonelli, Nelson Castro, Alfredo Leuco, Ernesto Tenembaum, Pepe Eliaschev, quienes se sienten "demonizados" y "perseguidos" por un programa que al proceder como un "resumen crítico de los medios" rompe el código proteccionista de la corporación. Esto es: revela la filiación y la trayectoria de cada periodista y de cada medio para darle contexto a lo que se decide informar y comentar. Claro está que si el Gobierno anuncia un aumento del 16,9% en los haberes jubilatorios y del 22,22% en la Asignación Universal por Hijo, y los titulares lo anuncian en equivalencia con una suba de la luz y el gas, que en realidad es una baja en los subsidios de quienes más consumen, es porque se está decidiendo una agenda informativa sesgada. Esto es lo que fastidiosamente marca el programa.El sector oficialista de la segunda bandeja está compuesto por seguidores apasionados del programa, que en muchos casos integran asiduamente el panel. Son personalidades abiertamente identificados con la línea editorial, anche con buena parte de las políticas del Gobierno, que provienen de esferas bien diversas como el periodismo, el arte, el deporte, las organizaciones sociales, el campo intelectual y la política, pero que a diferencia de otras coyunturas han decidido asumir y hacer explícita su posición política como parte de una reivindicación personal y social ciertamente saludable. Todo esto arbitrado por Luciano Galende y un panel que no disimula su posición política. Se trata de un valet estable que puede sorprender con canciones geniales como La mesa criolla de Carlos Barragán o comentarios intempestivos y subidos de tono como los de Cabito; un grupo variopinto que por lo general opina más cerca de la calificación moral que del análisis político, que no duda en azuzar a los invitados con los que disiente ni en alabar a quienes admira, pero siempre con valentía y autenticidad, cada uno asumiendo quién es. Es innegable su postura oficialista, por la que militan sin cortapisas, pero no menos cierto es que se permiten polemizar y hacer chanzas sobre los criterios editoriales de la producción de un modo mucho más explícito de lo que lo hacen sus colegas respecto de las bajadas y prohibiciones editoriales que les imponen sus jefes.Hasta aquí lo más o menos evidente, lo que el programa explicita por sí mismo. El fenómeno 6-7-8 no radica en estas parcialidades. Lo que hizo de este programa el más visto del canal estatal después de Fútbol para Todos, es un mix alquímico y bullanguero que ha alterado la lógica televisiva. Por un lado, una audiencia que abandonó el lugar del espectador pasivo para asumir un rol (inter)activo, y por el otro, una mesa de edición operada por jóvenes que cambiaron el registro de la noticia en Argentina. El singular cruce de estas variables, indisolublemente ligadas a las nuevas tecnologías, ha producido un acontecimiento mediático con una dimensión política nueva.

De espectadores a ciudadanos. El comunicólogo Henry Jenkins, en su ya famoso Convergence culture, analiza el modo en que las nuevas tecnologías erosionaron el sistema mediático tradicional (unidireccional, verticalista y excluyente), dando lugar a ciudadanos con un poder de influencia real. Hasta no hace mucho, dice Jenkins, "era muy difícil que las empresas mediáticas transmitiesen ideas contrarias a los intereses dominantes. La contracultura se comunicaba principalmente a través de medios alternativos: periódicos no comerciales, canciones populares, carteles, radios populares, comics". Hoy el escenario es otro. El fácil acceso a internet y las redes sociales multiplicaron "el acceso a las ideas innovadoras". Jenkins toma de ejemplo a The Daily Show, un programa de televisión de los Estados Unidos que parodia noticias, y que se ha convertido en un caso paradigmático de los nuevos formatos mediáticos. Su conductor, el sagaz Jon Stewart, convierte la parodia política en una expresión de cultura popular, permitiéndole a los ciudadanos extender el alcance de sus intervenciones sociales. The Daily Show –sostiene Jenkins– exige espectadores activos y despiertos, capaces de oscilar entre la realidad y la fantasía, con un régimen de verdad diferente, menos ceñido a las fuentes que a los derechos cívicos. Y es en este punto donde 6-7-8 marca una diferencia sustancial respecto de sus competidores. La mesa de edición de 6-7-8 elabora sus informes valiéndose del humor y de la ironía, con una identidad gráfica y un apoyo musical que recoge lo mejor de La noticia rebelde, Tato Bores y La venganza será terrible, entre otros programas de la tradición crítica nacional. No es la rebeldía de estudiantes secundarios que plantea CQC, no es la calificación remilgada de Palabras + Palabras -, aún cuando la edición de los informes en ambos programas sea técnicamente impecable. 6-7-8 emite opinión en un registro que no puede ser rebatido desde la solemnidad de A dos voces, ni desde la superioridad moral y cultural en la que se instala Mariano Grondona. Quienes sí se ubican en la misma frecuencia son TVR (de la misma productora), Peter Capusotto y sus videos y la revista Barcelona. Sin embargo, no rompen el molde, pues aunque han realizado innovaciones que rayan la genialidad, el espectador y el lector siguen manteniendo un rol pasivo, en todo caso de cómplice, ya que el único modo de evaluar su participación es a través del rating o de la cantidad de revistas compradas.6-7-8, al igual que The Daily Show, "desafía a los espectadores a que busquen signos de falsificación, parodia sistemáticamente las convenciones del periodismo tradicional y el control corporativo de los medios. Plantea preguntas más que ofrecer respuestas. La información es algo a descubrir procesando activamente las versiones enfrentadas, más que algo que hay que digerir de fuentes autorizadas". Y los espectadores no sólo aceptan el convite, sino que van por más: mandan miles de fotos, cuelgan producciones de videos propios en YouTube, se autoconvocan a través de Facebook para celebrar que son "la mierda oficialista", y hasta crearon una radio online ( Las voces del muro) que reproduce la estética del programa en un tándem mediático realmente insólito. Esta gente, que evidentemente no es poca, protagoniza un rasgo de época que aún no ha sido debidamente asimilado por los medios ni por la política. Es gente que se niega a asociar lo público a la tristeza y al bajón: quieren decir lo que piensan sin renunciar al baile y a la diversión. No son espectadores pasivos, son ciudadanos que han decidido calificar un saber que desde siempre los acompaña y que no necesita legitimación –pues tiene tanta historia como los poderes concentrados–, y hablar de política con autoridad, pero sin perder la irreverencia y la creatividad que le son propias.6-7-8 ha roto un sentimiento de distancia y minusvalía que pesaba sobre muchos argentinos, les ha dado pertenencia pública. Los espectadores están empezando a disfrutar de su poder de influir en su entorno mediático, utilizan los recursos que les brindan las nuevas tecnologías para revalidar la cultura popular y entablar conversaciones con instancias públicas que hasta hace poco no estaban a su alcance y que podían mantenerse a distancia. Hoy, esas instancias ya no gozan de la misma inmunidad. Los espectadores se han vuelto ciudadanos interpeladores que interactúan con la política.





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