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lunes, 3 de noviembre de 2008

Mercado Financiero para Empresas que ayuden a la Gente

ENTREVISTA. MUHAMMAD YUNUS
"Creemos un mercado financiero para las empresas que ayudan a la gente"
MAR 28/10/08 20:10 | El fundador del Grameen Bank y premio Nobel de la Paz se refirió a las lecciones que podían extraerse de los microcréditos para la crisis de las finanzas tradicionales y de las empresas sociales que miden sus resultados por la ayuda que prestan y no por los dividendos.
"Mucha gente tiene la impresión de que los negocios sólo se pueden hacer de una forma, para ganar dinero. Eso es lo que los teóricos siempre dijeron y por eso la cuestión de la empresa social no había surgido antes"
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Por Francisco de Zárate | fdezarate@clarin.com
Si hay un mercado bursátil que castiga o premia a las empresas en función del número de dólares que juntaron, 'por qué no crear uno que las juzgue según el número de personas a las que ayudaron? En él, en vez de The Wall Street Journal leeríamos The Social Wall Street Journal para juzgar qué "empresas sociales" cumplieron mejor con su objetivo número uno: ayudar a los demás.

Con este nuevo concepto de "empresa social", el premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus, despertaba ayer a los ejecutivos que se acercaron a la Rural de Buenos Aires durante la inauguración de ExpoManagement. Ante una audiencia entregada como sólo se está un lunes a primera hora, Yunus repitió la historia de su regreso a Bangladesh, con un doctorado en economía por una universidad estadounidense y "un gran vacío por no poder ayudar a los pobres bengalíes con esos estudios".

El gran vacío ganó. Yunus desafió consejos y doctrinas y se presentó como garante de esos pobres para que los bancos -que hasta ese momento los consideraba invisibles- les concedieran crédito. Cuando vio que, en contra de la creencia extendida, devolvían el dinero en el plazo establecido, se lanzó al paso segundo y fundamental: crear el Grameen Bank, el banco para pobres que popularizó el concepto del microcrédito.


- En sus palabras, la idea de un mercado financiero paralelo para empresas con un fin social y no lucrativo parece sencilla y hasta realizable, 'por qué no se hizo antes?

- Hay muchas cosas sobre las que la gente no pensó antes, o se pensaron pero nunca se llegaron a hacer. Antes tampoco se hablaba de prestarle dinero a mujeres pobres y nosotros llevamos haciéndolo 32 años. Durante muchos siglos la gente pobre fue víctima de las casas de empeño. Nosotros vinimos, lo hicimos y enseñamos que se podía hacer de otro modo.

Mucha gente tiene la impresión de que los negocios sólo se pueden hacer de una forma, para ganar dinero. Eso es lo que los teóricos siempre dijeron y por eso la cuestión de la empresa social no había surgido antes. Desde nuestra experiencia vemos que es posible tener negocios sociales e incluso los creamos. Incluso hoy cuando hablo sobre esto y veo que la gente no está convencida doy ejemplos de lo que ya hicimos (una empresa de agua y otra de yogures con nutrientes para los niños pobres de Bangladesh) y me dicen: 'Así que esto es verdad. Quiero hacer algo así también'. Cuando lo hacés concreto, le da mucha fuerza al argumento.

Ahora hace falta el canal para la gente que quiere financiar ese tipo de negocios. 'Qué hicieron las empresas concentradas en maximizar sus beneficios? 'Crearon un mercado bursátil? Creemos entonces un mercado financiero parecido pero en el que la gente que entre lo haga para hacer el bien, para ayudar, para cambiar las cosas.


- 'Qué diferencia a su "empresa social" de corporaciones sin ánimo de lucro tradicionales como algunos hospitales o universidades?

- Usted lo ha dicho. Sin ánimo de lucro es caridad, no negocio. Esos hospitales y universidades no son empresas porque no tienen que presentar unos estados contables demostrando que recuperaron su inversión. De lo que yo hablo ahora es de empresas que tienen que recuperar sus costos: no pueden perder dinero. Si una organización pierde dinero sistemáticamente, no es una empresa. Cuando yo hablo de empresas sociales, quiero decir empresas: recuperan sus costos.



- Sí, pero las empresas sociales que usted propone devolverían las inversiones sin interéses...

- Sí, nosotros decimos que te devuelven exacamente lo que pusiste, sin ganancias.



- 'No es eso una forma de caridad?

- Es que la idea de beneficio está completamente erradicada. Si pongo un millón hoy, en diez años me devuelven un millón, no espero ningún tipo de compensación.



- El economista Amartya Sen se quejaba de que la ciencia económica solo considerase al hombre como un sujeto que 'maximiza beneficios' y no como alguien que también envía remesas o se solidariza con otros. 'Por qué cree que esto ha tardado tanto en formar parte de los cálculos de los economistas?

- A lo mejor sí se lo preguntaron antes pero nunca lo conectaron y quedó como pie de página en algunos estudios. Hoy traigo este tema de otra forma. Si tiene sentido, permanecerá. Si no, desaparecerá.



- 'Hay alguna lección de los microcréditos extrapolable a las finanzas tradicionales?

- Si funcionó para nosotros, 'por qué no adoptarlo para otros campos? La crisis financiera abre nuevas oportunidades para mirar hacia atrás y reflexionar sobre cómo podríamos rediseñar un sistema que ha demostrado ser defectuoso. Al principio, pensábamos que era tan fuerte, con los colaterales, los abogados, al que no devolvía el dinero se le quitaba la casa.... Pero no bastó.

Ahora que vimos que hay grandes agujeros en el sistema tenemos que pensar en un diseño que no los cree en el futuro. El microcrédito y concretamente el caso de Grameen Bank muestran otro ejemplo: incluso en los períodos de crisis, como los ciclones o las inundaciones, no dejó de funcionar. 'Qué elementos tienen los microcréditos que no tienen las finanzas tradicionales? Son preguntas legítimas.



- 'Tiene alguno en mente?

- En primer lugar, lo decía incluso antes de esta crisis, el sistema financiero tiene que ser inclusivo. A nadie se le debería negar un crédito. Ese sería el requisito número uno. Tendríamos que ver quiénes están siendo rechazados y por qué, para ver cómo los incluimos. Siempre digo que el crédito debería ser aceptado como uno de los derechos humanos. Es nuestro trabajo diseñar un sistema que lo permita.

El pobre es pobre porque nadie le da dinero. Pero si lo tuviera, podría usar su inteligencia y creatividad para cambiar su propia vida, no tendría que recurrir a nadie para eso.



- En Argentina, el microcrédito no ha crecido mucho, comparado con la experiencia de Bolivia o Perú, 'por qué?

- Una causa probable es el origen de los fondos. En Bolivia y Perú la mayoría de los fondos vinieron de fuera, pero en Argentina, no. Esto se podía haber resuelto con fondos internos, lo que ocurre es que aún nadie tomó la iniciativa. Siempre que vengo a Argentina hablo sobre esto. Crear un fondo social interno es mucho mejor que traer el dinero de fuera, que es más arriesgado porque si la moneda nacional se devalúa, hay que devolverlo en la divisa cara. Una vez que este fondo social se cree en Argentina, el microcrédito se va a expandir rápidamente. Los bancos pueden ayudar a ese fondo, las cámaras de comercio, los individuos, las fundaciones, el Gobierno... Hay muchas oportunidades.


- 'No tiene que ver con que la Argentina no es un país de extrema pobreza?

- No. Hace unos meses comenzamos un programa en Nueva York. La ciudad de Nueva York no es como Bangladesh pero el problema era el mismo: gente sin acceso a financiación bancaria. El Grameen Bank no es para pobres o ricos sino para las personas a las que los bancos tradicionales rechazan. Empezamos en enero y ahora tenemos 375 beneficiados, en Jackson Heights, Queens. Todas son mujeres y la tasa de devolución es de un 99,5%, con un préstamo medio de US$ 2.200.


- En su estudio sobre los microcréditos, la revista The Economist abogaba por mayores tasas que permitieran a las instituciones acceder a mercados secundarios de deuda para expandirse, 'qué opina de esta visión?

- Algunas personas malinterpretaron la idea de los microcréditos y quisieron hacer dinero prestándole a los pobres. Pero mi advertencia es que a los pobres no se les puede convertir en clientes para hacer mucho dinero. Nosotros no creamos el microcrédito para hacernos ricos. Esa no es nuestra intención. Nuestras tasas deben ser tasas razonables. No estoy en contra del beneficio pero sí creo que no debe ser excesivo.



- Uno de sus ejemplos de negocio social es la fábrica de yogur al costo que Danone instaló en Bangladesh sin esperar beneficios a cambio, 'no están este tipo de empresas restringidas a un crecimiento máximo que no compita con el negocio principal de su matriz?

- Si Danone no quiere seguir haciéndola, que la haga otro. Danone no es la única empresa del mundo, y también están los particulares. Cuando veo algo que no me gusta, puedo criticarlo y enseñar cómo se podría hacer de otro modo. La creatividad de los particulares tiene que crecer. Hoy los jóvenes no piensan así porque la teoría que aprenden en la escuela no estimula este tipo de ideas. Lo único que piensan es que cuando terminen la escuela tienen que encontrar un trabajo.



- 'Qué papel cumplirá Internet en esta nueva empresa social?

- Uno muy importante. Es una tecnología muy potente que puede ayudar a cambiar el mundo rápidamente, ayudando a la gente de formas mucho más eficientes. Hay una tecnología muy potente esperando ahí y todavía no la estamos usando. Hace falta creatividad para los negocios sociales en Internet pero todo el mundo está muy ocupado haciendo dinero en la red. Pero cuando nos quitemos nuestros anteojos de maximizar beneficios y nos pongamos los de la empresa social, el mundo va a tener un aspecto muy diferente de repente.

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